El tercer delito de mayor incidencia (en 2017 representó el segundo) en México, por debajo de los robos o asaltos en la calle o en el transporte público y de los fraudes, lo constituye la extorsión.
Del 100% (27.6 millones) de los casos cometidos en el país, el 16.9% (4.7 millones) fueron extorsiones (Envipe 2021), muchas de las cuales se cometieron vía telefónica (90.7%) y, en su mayoría, debido a una simple razón: la gente no contestó el teléfono con seguridad.
Es importante considerar que, en gran mayoría de casos, este tipo de llamadas provienen desde un penal.
Desde una cárcel, un reo, con un teléfono celular, que el señor no debería de tener ni le debería de funcionar por los bloqueadores de señal que supuestamente existen en las cárceles, pero que por alguna corrupta razón los tienen y les funcionan maravillosamente, cometen este tipo de actividades.
Esta modalidad delictiva se basa en el engaño o en la amenaza.
- Los agresores llaman invitando a la persona a participar en algún concurso, simulan hacerle acreedor a valiosos premios indicando que, para recibirlos, es preciso cubrir gastos diversos y solicitan depósitos o transferencias de dinero.
- Indican, a quien contesta, sobre un supuesto familiar accidentado que requiere le sea abonado tiempo aire a su teléfono, o bien que la persona fue sorprendida robando y se requiere un pago para liberarlo.
- Amenazan a la persona con secuestrarla o causar un daño a algún familiar que presumen tener vigilado.
- Piden rescate por un supuesto familiar secuestrado, dando un plazo corto para pagar y ponen al teléfono al supuesto familiar, quien dramatiza su petición de auxilio.
- Llaman a la víctima reclamando con indignación que desde su teléfono se han recibido mensajes de este tipo. La víctima en su intento de aclarar el error, proporcionar información sensitiva de su persona o familia, información que es utilizada por el delincuente para una posterior amenaza.
- Otros, más astutos, logran entretejer un método para unirlo a un secuestro virtual.
- Los agresores llaman invitando a la persona a participar en algún concurso, simulan hacerle acreedor a valiosos premios indicando que, para recibirlos, es preciso cubrir gastos diversos y solicitan depósitos o transferencias de dinero.
Las variantes de este tipo de llamadas son muchas, la creatividad de estos sujetos es enorme y parece no tener fin, sin embargo, la forma en la que una persona contesta el teléfono marca la diferencia entre el éxito o el fracaso de estas acciones.
Considera las siguientes recomendaciones para contestar el teléfono de manera segura:
- Equipamiento.
Instala un identificador de llamadas. Registra a tus contactos (nombre y número de teléfono). Si suena el teléfono y el número que aparece no pertenece a alguno de tus contactos, no lo contestes, deja pasar el mensaje a tu contestadora de llamadas. - Contestadora de llamadas.
En tu buzón de voz, evita proporcionar datos personales como tu nombre o apellido, tu mensaje de bienvenida debe decir simplemente: “Por el momento no puedo atender tu llamado, deja tu mensaje”. Mantente alerta ante recados que te pidan comunicarte a teléfonos o con personas desconocidas, cuya razón de llamada no identifiques plenamente. - Capacitación.
En tu hogar, instruye a tus familiares y/o personal doméstico para que al contestar el teléfono no proporcionen información confidencial que los pueda comprometer en una situación extorsiva. Si alguien llama solicitando el número del celular de alguno de los integrantes del hogar, es importante que no se lo den y, en su lugar, que la persona que llama deje su teléfono para dárselo al interesado.
El teléfono se debe contestar simplemente “¿Bueno?, ¿A dónde hablo?”, “¿Con quien desea usted hablar?” - Reacción.
Ante la llamada de auxilio de un supuesto familiar, activa la mecánica del código de seguridad secreto. Si la persona que llama no sabe con quien desea hablar o comienza a divagar con alguna de las letanías de los modus operandi extorsivos, lo más prudente es no ligarse en la conversación con la persona, no se le debe retar o amenazar, se debe cortar amablemente la llamada, indicando “no le escucho, bueno, bueno” y colgar. Si la persona insiste, lo mejor es no contestar. - Denuncia.
Llama al 088 para recibir atención inmediata por parte de personal capacitado y certificado en manejo de crisis, además de recibir orientación clara y concisa, para saber cómo reaccionar ante un supuesto caso de secuestro o extorsión telefónica.
- Equipamiento.
Si ya capacitaste en tu hogar a tu familia y/o empleados domésticos, llama a tu casa haciéndote pasar por un tercero, para verificar que contesten adecuadamente el teléfono con seguridad.
Comparte esta información con tus familiares y amigos, así como en tus redes sociales. Conoce más respecto del tema, con la lectura de nuestra edición Extorsión telefónica.