Más allá del evidente daño económico que ocasionan a la industria farmacéutica, este tipo de delitos constituyen un verdadero peligro para la salud de las personas, ya que los medicamentos robados o falsificados y vendidos de manera ilegal, o bien se encuentran caducos por haber expirado su periodo de vigencia o no haber sido conservados bajo las recomendaciones de almacenaje del fabricante o bien, aquellos que francamente son viles copias, no poseen los ingredientes activos en la cantidad y calidad suficientes para garantizar al usuario el efecto esperado.
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, este fenómeno, que data de un par de décadas atrás, alcanza cifras considerables a nivel mundial, sobre todo en países subdesarrollados de África, Asia y Latinoamérica, en los cuales el porcentaje de medicamentos falsificados alcanza escandalosamente hasta un 30% del mercado. Por su parte, los países del llamado primer mundo no están exentos y en ellos se estima que la afectación es del 1%. En México, aún cuando no existan cifras exactas, se considera que el problema ronda alrededor de un 5%, afectando de igual manera a las medicinas de patente, como a los genéricos.
El consumidor de este tipo de medicamentos considera que el bajo precio que le ofrecen radica en el hecho de ser “muestras médicas”, que simplemente se venden “por debajo del agua”, pero que a fin de cuentas son medicinas legítimas. No obstante, su opinión no sería la misma al saber que los delincuentes falsifican o adulteran tanto los medicamentos como los empaques que simulan ser legítimos o muestras médicas “originales”.
Lo más grave del asunto es que quien consume el “medicamento”, recibe cualquier otra cosa, pero no una auténtica medicina. Ello ha ocasionado una serie de afectaciones en la salud de las personas, incluso de consecuencias fatales. La OMS estima que anualmente mueren en el mundo 100,000 personas por consumo de medicamentos falsos.
Debemos recordar que lo delitos se cometen por acciones, pero igualmente por omisiones. Si, en términos de la ley, el ignorar algo no nos exime de su responsabilidad: ¿no estaríamos acaso siendo culpables, ya no sólo de cerrar el ciclo de este delito al adquirir ilegalmente “medicamentos”, sino en caso de suministrar uno de estas medicinas a alguien y que sufriera daños irreversibles o la muerte misma?
Es preciso concientizarnos de este grave delito. No podemos ni debemos permitir que este mercado crezca. Debemos reconocer que la industria farmacéutica mundial ha desarrollado, con la más alta tecnología, medicamentos de excelencia; que constituye una de las industrias clave para la subsistencia de la humanidad; que genera desarrollo y dá empleo a millones de personas en todo el mundo.
Los laboratorios refuerzan controles y medidas de seguridad en su cadena de fabricación y distribución. En conjunto con las autoridades, se está trabajando en los aspectos legales y operativos para perseguir y castigar efectivamente a los delincuentes y es preciso que la ciudadanía aportemos nuestra parte a fin de contrarrestar las posibilidades de que continúe al alza este ilícito y peligroso negocio en nuestro país.
Por lo anterior, y para prevenirse adecuadamente, es importante considerar las siguientes recomendaciones:
- Conoce el medicamento que te ha sido recetado. Solicita a tu médico una muestra y observa bien las características físicas tanto del empaque, como del medicamento: color, apariencia y consistencia. Consulta y aprovecha los programas de apoyo y promociones existentes por parte de los laboratorios médicos.
- Adquiere los medicamentos en farmacias de prestigio y centros de salud autorizados. Exige, invariablemente, una factura y/o constancia de entrega del medicamento, pues con ello disminuirá la posibilidad de recibir una falsificación y contarás con un comprobante oficial en caso de alguna reclamación.
- Revisa que las fechas de caducidad no se hayan alcanzado. Desconfía de promociones demasiado atractivas que sean efectuadas de manera exclusiva por una farmacia, así como de establecimientos que no exijan receta médica para la venta de medicamentos controlados.
- Evita auto medicarte y consumir medicamentos sobrantes que conserves en tu hogar pues, además de no contar con una opinión médica profesional, corres el riesgo de que las condiciones de almacenaje del medicamento no hayan sido las idóneas, afectando al producto o bien que éste se encuentre ya caduco.
- Al desechar las cajas y empaques de los medicamentos, destrúyelos para evitar que sean reutilizados de manera ilegal por delincuentes.
- Conoce el medicamento que te ha sido recetado. Solicita a tu médico una muestra y observa bien las características físicas tanto del empaque, como del medicamento: color, apariencia y consistencia. Consulta y aprovecha los programas de apoyo y promociones existentes por parte de los laboratorios médicos.
Si sabes, observas o sospechas que alguna persona, lugar o institución expende medicamentos robados, adulterados o falsificados, actúa de inmediato, denúncia el hecho ante la Asociación Mexicana de Investigaciones de la Industria Farmacéutica A.C., quienes cuentan con una área especializada para darle seguimiento inmediato y preciso al caso.