Neurociencia y prevención

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La psicología y la psiquiatría constituyen las especialidades, por excelencia, que buscan entender los estados mentales de los seres humanos. En tanto que la primera propuso al psicoanálisis, el conductismo y la psicología científica como herramientas, la psiquiatría se concentró en abordar el estudio de la mente humana, desde la intervención médica.

Los criminólogos, en ese sentido, se han apoyado del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, (DSM por sus siglas en inglés), un sistema de clasificación de los trastornos mentales que, en muchos casos, se ligan a los comportamientos definidos como criminales y a los sistemas de justicia penal.

Este conocimiento científico, que puede tener repercusiones en asuntos relacionados con la responsabilidad penal, la culpabilidad o la inimputabilidad de los indiciados que presentan, en su conducta ilícita, este tipo de perturbaciones, hoy están dando un importante vuelco gracias a una disciplina denominada “neurociencia”.

Esta disciplina, con el empleo de escáneres como tomografías (PET/CAT), imágenes por resonancias magnéticas y electroencefalogramas computarizados Electroencefalografía y Magnetoencefalografía), ha permitido diagnosticar enfermedades mentales ubicando, en imágenes, funciones, tipos de acciones (motoras memoristas) o incluso sentimientos o determinaciones morales.

Gracias a este tipo de estudios, parece ya aceptado el que las normas sociales y de conducta, se encuentran en el lóbulo prefrontal del cerebro.

A pesar de que muchos de los resultados son considerados aún como emergentes o discrepantes, se pronostica que, en un futuro no muy distante, las implicaciones reales de la neurociencia dejarán de ser cuestionables.

En México, un destacado grupo de investigadores del Instituto Nacional de Psiquiatría, han logrado revelar las imágenes del funcionamiento de cerebros adictos a sustancias tóxicas como la cocaína, y la forma en la que actúa un tratamiento curativo al estímulo de ciertas áreas cerebrales.

Se pronostica que, con el desarrollo de la neurociencia, se podrán curar enfermedades como el Parkinson, la epilepsia, la esquizofrenia, los trastornos seniles, así como inhibirse las conductas antisociales.

Este acercamiento psico-biológico, ha permitido profundizar y entender los múltiples factores cerebrales que influyen para que una persona adopte una conducta agresiva o transgresora. Ello propone, sin duda, nuevos horizontes y mayores esperanzas en los campos de la prevención de la violencia y la delincuencia.

¿Podrías imaginar que, en lugar de enviar a alguien a la cárcel por la comisión de un delito, le fuera suministrada alguna sustancia para inhibir su conducta antisocial?

Adéntrate en este fascinante tema de la neurociencia y prevención, te recomendamos ampliamente el video Neurociencias: el futuro del derecho penal, así como la entrevista Psiquiatría y seguridad que, en exclusiva para Grupo PALADIN, realizó el Dr. Luis Antonio Pando Orellana.

 

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