El gato encerrado de la seguridad

Newsletter - El gato encerrado de la seguridad

Cuando alguien nos invita a implementar una estrategia de seguridad a nivel personal, comunitario, escolar o social, si bien nos ocupamos de escuchar a la persona, muchos de nosotros, en el fondo de nuestra conciencia, desconfiamos y nos tornamos escépticos, simple y sencillamente porque detrás de todo lo que se nos dice, creemos que “hay gato encerrado”.

Esta creencia se entiende cuando observamos que muchas de las estrategias que se nos plantean, ni son tan estratégicas y su fin, lejos de atender una necesidad y garantizar mejoras en términos reales, simplemente se limita a vendernos un producto o servicio de seguridad.

Esa misma creencia prevalece después de experimentar “estrategias” elaboradas entre un político y su proveedor de alarmas -generalmente uno informal- que conlleva, lejos de un fin de seguridad real, fines proselitistas y de negocio donde, en los botones de pánico que se instalan, no existe una capacidad de respuesta suficiente o de plano no funcionan debido a su baja calidad.

Podemos entender la falta de credibilidad, cuando nos enteramos que en los países de América Latina 8 de cada 10 personas no confían en los demás y podríamos enlistar un sin fin de excusas por las cuales nuestra reticencia a participar y colaborar en estrategias de seguridad, da luz verde a la delincuencia para operar.


Si acaso, lo que nos motiva, ya no de una forma preventiva sino reactiva, es cuando algo nos sucede u ocurre en la comunidad, es decir, cuando “después del niño ahogado, queremos tapar el pozo”.



Podemos seguir creyendo lo que queramos, mas es importante reconocer que existen miles de personas cuyas intenciones son auténtica y genuinamente a favor de la seguridad y el bienestar de las personas.

Sus estrategias, muy probablemente, tengan áreas de oportunidad. En el mundo no hubo, ni existe, ni habrá una receta perfecta para librarnos de los embates de la violencia y la delincuencia.


Lo que sí debemos entender de una vez por todas, es que la seguridad es una construcción continua, que demanda la participación activa y constante de todas las personas en torno a una comunidad.



La próxima vez que alguien se te acerque o tengas conocimiento de que se intenta implementar una estrategia de seguridad en tu comunidad, escucha y observa, antes de desconfiar, duda y comprueba, pues la posibilidad es muy alta de que esa oportunidad de mejora que se les presenta hoy, mañana resulte tardía y haya consecuencias que lamentar.

Participa y colabora, súmate a una causa en favor de la seguridad, pues es posible que el único “gato encerrado” que existe, es el de tu propio paradigma de que las cosas no pueden cambiar y de que viviremos eternamente condenados a la inseguridad.

 

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