La Ley General de Responsabilidades Administrativas (LGRA), que entró en vigor el 19 de julio de 2017 en México establece, por vez primera, sanciones para los particulares, (personas físicas y morales) que comentan un acto de corrupción.
La LGRA, conocida como la Ley 3 de 3, establece asimismo los elementos para que una empresa tome medidas al respecto, y la autoridad valore si ésta estableció mecanismos adecuados para su prevención, control y detección.
La implementación de políticas de integridad empresarial, por lo tanto, pasó a ser un tema obligado para las organizaciones de todo tipo y tamaño que operan en el país.
En ese sentido la Secretaría de la Función Pública, a través de la Unidad de Ética, Integridad Pública y Prevención de Conflictos de Intereses, elaboró, con la participación de las principales cámaras empresariales del país, un Modelo de Programa de Integridad Empresarial, con sugerencias de buenas prácticas y lineamientos en la materia.
Por su parte, la Coparmex, a través de su Comisión Nacional Anticorrupción, publicó una Guía Práctica para la Implementación de Políticas de Integridad Empresarial, orientada a los dueños, directivos y colaboradores de pequeñas y medianas empresas, para facilitarles implementar un Programa de Integridad Empresarial básico.
Una política de integridad de acuerdo con la LGRA, debe poseer, al menos, los siguientes elementos:
Manual de Organización.
Que delimite las funciones y responsabilidades de cada una de sus áreas, especificando claramente las distintas cadenas de mando y liderazgo en la estructura.
Código de Conducta.
Debidamente ublicado y socializado entre todos los miembros de la organización, que cuente con sistemas y mecanismos de aplicación real.
Sistemas de Control.
Adecuados y eficaces para control, vigilancia y auditoría, que examinen el cumplimiento de los estándares de integridad, de manera constante y periódica en toda la organización.
Sistemas de Denuncia.
Tanto al interior de la organización como hacia las autoridades competentes, así como procesos disciplinarios y consecuencias concretas para quienes actúen de forma contraria a las normas internas o la legislación mexicana.
Sistemas de Capacitación.
Con procesos adecuados de entrenamiento y capacitación de las medidas de integridad.
Políticas de Recursos Humanos.
Tendientes a evitar la incorporación de personas que puedan generar un riesgo a la integridad de la empresa.
Mecanismos de Transparencia.
Con el fin de asegurar, en todo momento, la transparencia y publicidad de sus intereses.
Si eres un empresario de cualquier tamaño, un emprendedor, colaboras en alguna empresa o simplemente alguien que, como muchos, está harto de observar y sufrir actos de corrupción, ocúpate de conocer el Modelo de Programa de Integridad Empresarial elaborado por la Secretaría de la Función Pública; la Guía Práctica para la Implementación de Políticas de Integridad Empresarial, para PYMES, publicada por la COPARMEX; además de la Guía rápida de integridad empresarial elaborada por el IMCO y el USAID.
Aprende y comprende lo que se debe hacer desde la perspectiva empresarial, para entrar en acción y acabar, de una vez por todas, con la corrupción.