Policía: las manzanas podridas

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En las últimas semanas la policía mexicana ha sido el foco de atención en los principales medios de comunicación internacionales y redes sociales pasando de victimario, por un sonado caso de abuso policial, a víctima, por el resonado caso del atentado sufrido hace unos cuantos días por el jefe de la policía de la Ciudad de México.

En el primero, el abuso en el que incurrieron, algunos policías, detonó una serie de protestas que, amén de haber sido infiltradas en alguna medida por actores políticos, ponen de manifiesto el hartazgo de la sociedad ante este tipo de abusos y el distanciamiento que prevalece, desde hace años, entre la ciudadanía y la policía.

El caso del atentado, muy probablemente al ver agotados sus esquemas de cooperación, una célula de uno de los cárteles decidió emprender el camino violento de la confrontación al lanzar, a través de un grupo de sicarios descomunalmente armados, un serio desafío a una autoridad que evidentemente los está combatiendo.

Estos hechos no pueden quedar simplemente como dos capítulos más de la historia policial del país, deben ser un importante punto de análisis, reflexión e inflexión respecto del verdadero quehacer y bienestar de nuestros policías hacia el futuro.

Al estudiar a los policías en cualquier parte del mundo, no podemos por más que queramos, dejar de observar que existen en sus grupos “manzanas podridas”: unos por ineptos, otros por abusivos, muchos por corruptos y otros más por omisos.

Como ciudadanía, además de entender la verdadera situación de la policía, debemos ocuparnos en resolverla para bien de ellos y de nuestra seguridad.

Contrario a lo que muchos creen, la mayoría de los policías mexicanos decidieron ser policías por vocación, no obstante, dicha vocación se ve ensombrecida por los $11 mil 787 pesos de salario mensual (alrededor de $500 USD) que reciben en promedio y por las jornadas laborales extensas y agotadoras de 24 x 24 horas (29%), 12 x 24 (24%), 12 x 12 (14%), 8 (8%), 24 x 48 (5%) y en acuartelamiento (4%) (Causa en Común).

Por si eso fuera poco, su capacitación, infraestructura, equipamiento y prestaciones son deficientes y precarias, con estímulos casi nulos. No existe en el país un modelo para el desarrollo policial. Encima de ello, el 54% de los policías sienten que la sociedad los discrimina.

¿Te animarías o alentarías a alguno de tus hijos a convertirse en policía si, aunado a lo anterior, supieras que en México son asesinados 1.47 policías, en promedio, cada día?

¿Qué hacemos con nuestra policía? ¿Acaso no podemos ser un poco empáticos, observar su situación y reconocer que jamás podrán ofrecernos la protección debida en esas circunstancias?, ¿Continuaremos quejándonos amarga y eternamente de ellos?

Quizá debamos no solo pugnar para que se quiten las “manzanas podridas” de sus grupos, sino de provocar el que se erradique, de una vez por todas, la putrefacción de los fruteros en los que están nuestros policías.

¿Qué opinas?

Para profundizar en estos temas, te recomendamos nuestros artículos Certificación policial ciudadana, La policía que merecemos y Empatía hacia la policía.

 

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