México conectado: oportunidades y riesgos

Newsletter - México conectado: oportunidades y riesgos

Existen cifras que, vistas de manera aislada, parecen únicamente un indicador de modernidad. Pero cuando se observan desde la perspectiva de la seguridad, sin embargo, adquieren un significado completamente distinto.

La más reciente Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) nos revela que México acaba de superar una cifra histórica: más de 100 millones de personas utilizan internet, lo que equivale al 83.1% de la población de seis años y más. Además, 73.6% de los hogares mexicanos ya cuentan con acceso a Internet, una cifra impensable hace apenas una década.

Visto desde una perspectiva de desarrollo, educación o productividad, se trata de una excelente noticia. México avanza hacia una sociedad cada vez más conectada, donde el acceso a la información, los servicios digitales, el comercio electrónico y la comunicación instantánea forman parte de la vida cotidiana de millones de personas.

Sin embargo, desde la perspectiva de la prevención del delito, estos mismos datos invitan a una reflexión distinta; mientras celebramos que más mexicanos están conectados, también debemos reconocer que más mexicanos están expuestos.

Hace apenas diez años, en 2015, el porcentaje de usuarios de internet era de 57.4%. Hoy supera el 83%. Esto significa que en menos de una década cerca de 40 millones de personas se incorporaron al mundo digital.

El problema es que la cultura de seguridad no creció necesariamente al mismo ritmo que la conectividad.

Mientras millones de personas aprendieron a utilizar aplicaciones bancarias, redes sociales, plataformas de comercio electrónico y servicios digitales, los delincuentes también lo hicieron para aprovechar esas nuevas oportunidades.

Quizá por eso resulta tan interesante observar algunos datos que normalmente pasan desapercibidos dentro de la encuesta. El teléfono inteligente se convirtió prácticamente en la puerta de entrada a internet para los mexicanos: más del 97% de los usuarios se conecta mediante su celular.

Dicho de otra forma: la vida digital de buena parte de la población cabe hoy en un dispositivo que llevamos en el bolsillo.

Ahí están nuestras fotografías, conversaciones, contactos, ubicaciones, cuentas bancarias, contraseñas, documentos personales y buena parte de nuestra identidad digital.

Nunca tuvimos tanta información valiosa concentrada en un objeto tan pequeño y nunca los delincuentes dispusieron de tantas oportunidades para acceder a ella.

Durante muchos años enseñamos a nuestros hijos a no hablar con extraños en la calle. Hoy debemos enseñarles a no confiar en desconocidos que aparecen en sus redes sociales. Antes alertábamos sobre carteristas en mercados, estaciones o autobuses. Hoy debemos hablar de robo de identidad, phishing, fraudes bancarios, secuestros virtuales y extorsiones digitales.

La delincuencia no desapareció, simplemente migró.

Quizá el dato más revelador de la ENDUTIH no sea que existan más de 100 millones de internautas, sino que México se convirtió en una sociedad profundamente dependiente de la conectividad. La banca, las compras, la educación, el entretenimiento, el trabajo y hasta nuestras relaciones personales pasan cada vez más por dispositivos conectados a internet.

Por ello, cuando hablamos de seguridad hoy, ya no podemos limitarnos a puertas, cerraduras o cámaras. La seguridad también ocurre en las pantallas y eso exige desarrollar nuevas habilidades de autoprotección.

No se trata de desconfiar de la tecnología. Sería absurdo. La tecnología trajo enormes beneficios para las personas, las empresas y el país. Lo que debemos evitar es la falsa sensación de seguridad que produce la familiaridad. El hecho de utilizar internet todos los días no significa necesariamente que entendamos los riesgos que existen detrás de cada clic.

Quizá el verdadero desafío de los próximos años no será lograr que más mexicanos se conecten. Será lograr que más mexicanos naveguen seguros.

Cinco hábitos de seguridad digital que todos deberíamos adoptar

      1. Antes de responder un mensaje urgente, realizar un depósito o compartir información personal, tómese unos minutos para verificar quién está detrás de la solicitud. La mayoría de las estafas digitales explotan precisamente nuestra prisa.

      2. Aprenda a desconfiar sanamente de enlaces, promociones y ofertas demasiado atractivas. En internet, como en la vida real, cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad, generalmente no lo es.

      3. Converse sobre estos riesgos con sus hijos, padres y abuelos. Muchas víctimas no carecen de inteligencia; simplemente desconocen las nuevas modalidades de engaño que utilizan los delincuentes.

      4. Proteja sus cuentas con contraseñas robustas y verificación en dos pasos. Un pequeño esfuerzo preventivo puede evitar enormes problemas posteriores.

      5. Recuerde que la seguridad digital no es un asunto tecnológico, sino un hábito personal. La mejor aplicación de seguridad sigue siendo una persona informada y alerta.


La ENDUTIH nos muestra un México más conectado que nunca. Ahora el reto consiste en lograr que también sea un México más consciente, más prevenido y más seguro en el mundo digital. Porque en el siglo XXI, aprender a proteger nuestra identidad en internet puede ser tan importante como aprender a proteger nuestro hogar.

 

Agregar comentario