En la actualidad, el fenómeno de los niños, niñas y adolescentes narcomenudistas aumentó de manera preocupante, planteando serias interrogantes sobre el entorno en el que crecen nuestros jóvenes. Diversos informes de instituciones gubernamentales y organizaciones no gubernamentales señalan que más del 10% de los jóvenes involucrados en el narcomenudeo tienen menos de 18 años.
Desde los 90’s se observó un incremento en los episodios de violencia en México que involucraban a este sector de la población; para 2018 las autoridades estimaban que alrededor de 460,000 menores desempeñaban algún rol dentro de grupos delictivos, arrastrados principalmente por la exclusión social, la pobreza, el maltrato, la inseguridad, las desigualdades y la violencia.
Este problema es como una maleza que crece en un jardín descuidado. Si no se atiende a tiempo, puede extenderse y afectar todo el entorno, incluyendo la vida de los propios niños. Así como cuidamos de nuestro jardín para mantenerlo saludable, es crucial ofrecer el apoyo necesario a nuestros niños para prevenir que caigan en el mundo del narcomenudeo.
Imaginemos a Juan, un niño de 14 años, proveniente de un hogar desestructurado y sin acceso a una educación de calidad. Ante la falta de oportunidades, Juan es seducido por bandas narcomenudistas que le ofrecen dinero fácil y un sentido de pertenencia. Pronto se convierte en parte de esta red criminal, abandonando sus sueños y poniendo en riesgo su futuro.
Por otro lado, Laura, una niña de 15 años que, a pesar de enfrentar desafíos similares, encuentra el apoyo emocional y educativo en su familia y comunidad. A través de programas extracurriculares y mentorías, Laura desarrolla habilidades positivas y una fuerte autoestima, lo que la aleja de la tentación del narcomenudeo.
¿Vamos a seguir dejando a su suerte a niños como Juan, o mejor nos proponemos apoyarlos como a Laura? La participación de niños en actividades relacionadas con el narcomenudeo es una realidad que no puede ser ignorada. Esto subraya la necesidad de comprender las causas y abordar esta problemática con urgencia.
Si eres padre, tutor o puedes jugar un papel de mentoría con niños, niñas y adolescentes, considera las siguientes recomendaciones de prevención:
1. Comunicación abierta:
Mantén un diálogo constante con ellos para conocer sus inquietudes y proporcionarles apoyo emocional.
2. Supervisión:
Monitorea sus actividades en línea y fuera de línea para identificar cambios de comportamiento.
3. Participación activa:
Involúcralos en actividades extracurriculares y deportivas que fomenten su desarrollo personal y social.
4. Educación:
Habla con ellos sobre los peligros del narcomenudeo y las consecuencias legales y personales.
5. Modelo a seguir:
Sé un ejemplo de valores y ética en tu propia vida.
En nuestras manos está moldear el futuro de nuestros niños, alejándolos del oscuro camino del narcomenudeo y guiándolos hacia la luz de oportunidades y esperanza.
Conoce la cruda realidad sobre este problema y proponte ser parte de la solución con la lectura de los documentos Niñas, niños, y adolescentes reclutados por la delincuencia organizada”, publicado por la organización REINSERTA gracias al apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional; y Reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos, desarrollado por el Observatorio Nacional Ciudadano, con el apoyo de la Red por los Derechos de la Infancia en México.