En el entorno laboral muchas personas se preocupan no solo por cumplir con sus obligaciones como colaboradores de una organización, sino que se ocupan de hacer propuestas y plantear mejoras, particularmente en materia de seguridad. Esta buena disposición, sin embargo, con frecuencia no es bien recibida o incluso, rechazada.
Emprender acciones de mejora en términos de seguridad, en cualquier ámbito, más allá del entusiasmo y la buena disposición, debe comprender y atender las necesidades y expectativas, tanto de la organización como de las personas involucradas.
Si te consideras un entusiasta de la seguridad, toma en consideración las siguientes recomendaciones para hacer una propuesta exitosa de mejora:
1. El conocimiento de la organización.
Conviene que, antes de hacer sugerencias de mejora, conozcas la actitud de la organización hacia estos temas, así como la de los ejecutivos a cargo, con el propósito de evitar conflictos innecesarios. Si la actitud es demasiado reactiva, sé precavido.
2. Respeto de las jerarquías.
Por nada del mundo te “saltes” a tu jefe inmediato, ni a los ejecutivos a cargo de la seguridad. Escala tus sugerencias solo cuando no recibas respuesta, considerando que podrías ir generando conflictos.
3. El momento oportuno.
Procura no ser impertinente, no presentes tus sugerencias cuando el ambiente de trabajo enfrente situaciones urgentes o estresantes.
4. Lenguaje sensible.
Evita los calificativos, nunca hables de “fallas” o “errores”; presenta tus propuestas como oportunidades de mejora para tu interlocutor.
5. La exposición.
Evita presentar tus propuestas sorpresivamente y en público. Alguien podría confundir tu deseo de colaboración con una intención de minar la jerarquía.
6. El apoyo.
No busques el apoyo de otros empleados; evita comentar con los demás tu intención de plantear propuestas de mejora. Presenta tus ideas como una inquietud personal, evita posicionarte como líder informal, para que tus intenciones sean escuchadas sin confusión.
7. El compromiso.
Tus propuestas serán mejor recibidas si implican tu involucramiento personal y no implican afectaciones para otras personas o para la organización, más allá de lo razonable.
8. Receptividad.
Una vez que hayas expresado tu propuesta, no olvides manifestar tu agradecimiento por la oportunidad de ser escuchado; sea cual sea la respuesta, procura comprender los argumentos de tu interlocutor, procura no iniciar una discusión y, en caso de una respuesta negativa, busca otra oportunidad para insistir, mejorando tu propuesta.
Elaborar adecuadamente este tipo de propuestas en cualquier organización con un conocimiento de causa, implica realizar una evaluación de las condiciones de seguridad en el lugar de trabajo.
En ese sentido, te recomendamos considerar la implementación del Sistema de Autoprotección 1-2-3 para reforzar tus proyectos corporativos de prevención y seguridad.