Cuando dos personas se conocen, comienza una relación que puede convertirse en amistad, dar paso al enamoramiento, iniciar un noviazgo y terminar en un casamiento, donde los enamorados prometen amarse y respetarse hasta que la muerte los separe.
Lo malo es que en muchos casos, el respeto se pierde y surge la violencia ocasionando, en casos extremos, la muerte de uno de los enamorados.
La violencia, particularmente contra la mujer, es infligida en la mayorÃa de los casos por su pareja. En 1 de cada 3 casos de mujeres que han tenido una relación de pareja, hay referencia de que sufrieron alguna forma de violencia por parte de su pareja.
Durante 2021, en promedio, más de 5 mujeres o niñas fueron asesinadas, cada hora, por alguien de su propia familia, según revela la más reciente encuesta de la ONU.
Existen factores asociados al riesgo de ser vÃctima de violencia contra la mujer: el tener un bajo nivel de instrucción, indicios de haber sufrido maltrato infantil, la exposición a escenas de violencia en la familia durante la infancia, actitudes de aceptación de la violencia o de la desigualdad de género, antecedentes de haber tenido otras parejas o sospechas de infidelidad, asà como las dificultades para comunicarse con la pareja.
Estos mismos factores son compartidos en alguna medida por el victimario, pudiendo agregar a éste, el hecho de tener un trastorno de personalidad antisocial, el uso excesivo de alcohol o drogas, la creencia en el honor de la familia y la pureza sexual, o la creencia en los privilegios sexuales del hombre.
La violencia, por lo general, describe un ciclo recurrente durante el cual se intercalan periodos de calma con periodos violentos, generalmente más violentos cada vez.
De tal suerte es preciso sensibilizar a las personas, a fin de detectar y atender cualquier situación de violencia que puedan experimentar a nivel familiar, escolar, laboral y sobre todo en su relación de pareja.
En ese sentido la Unidad de Género del Instituto Politécnico Nacional (IPN) de México, desarrolló El Violentómetro, una herramienta de sensibilización que permite alertar para detectar y atender este tipo de prácticas, describiendo una escala de tres niveles que son indicadores de un peligro potencial:
| ¡Ten cuidado! La violencia aumentará | ¡Reacciona! No te dejes destruir | Necesitas ayuda profesional |
| Bromas hirientes | Controlar, prohibir (amistades, familiares, dinero, lugares, apariencia, comunicaciones) | Encerrar, aislar |
| Chantajear | Destruir artÃculos personales | Amenazar con objetos o armas |
| Mentir, engañar | Manosear | Amenazar de muerte |
| Ignorar, ley del hielo | Caricias agresivas | Forzar a una relación sexual |
| Celar | Golpear jugando | Abuso sexual |
| Culpabilizar | Pellizcar, arañar | Violar |
| Ridiculizar, ofender | Cachetear | Mutilar |
| Humillar en público | Patear | Asesinar |
| Intimidar, amenazar | Â | Â |
¿Has padecido o incurrido en alguna de estas conductas?
Si vas a entrar o ya te encuentras en una relación de pareja, no permitas que la violencia se manifieste de manera alguna, pues si lo permites, muy probablemente escalará.
Si sufres de violencia en tu relación o sabes o sospechas de alguien que pueda estar experimentándola, ¡no esperes más! Es preciso intervenir para evitar que escale y tenga consecuencias irreversibles.
Para profundizar en este tema, te recomendamos la lectura de nuestros artÃculos Violencia en el noviazgo y Mujeres maltratadas.
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