Prevención al pedir y dar aventones

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Una de las prácticas de antaño conocida como pedir “aventón”, “ride” o “hacer dedo”, entre algunas otras, y a través de la cual muchas personas lograron, por años, no sólo transporte gratuito de un lugar cercano a otro, sino hacer verdaderos recorridos turísticos -incluso a nivel internacional- hoy, ante la ola de violencia y delincuencia, es una práctica que, si bien no está extinta, es considerablemente riesgosa.

Quienes piden aventón se exponen a que el “buen samaritano” que se ofrece a proporcionales transporte, sea una persona malintencionada buscando víctimas, a sabiendas de que, al abordar el vehículo de buena gana, pueden ser fácilmente amagados con un arma de fuego sin que nadie se percate de la situación de violencia.

Algunas bandas especializadas en secuestro exprés emplean a adultos mayores o mujeres para ofrecer transporte a personas en momentos críticos (al iniciar una lluvia torrencial, en momentos de mucho frío, al observar una larga fila en el transporte público, al entrar la noche o de madrugada), considerando que la persona no verá en ellos una amenaza potencial y reconocerá su acto como de auténtica generosidad.

Una vez a bordo del vehículo la persona es amagada con un arma o bien, unos metros adelante, el vehículo es interceptado y abordado por cómplices armados quienes, incluso fingiendo atacar a todos, roban y/o secuestran a las personas.

Quien se detiene para dar un aventón a otra persona, igualmente, corre el riesgo de que la persona saque de entre sus ropas un arma y la amague para robarle el vehículo y sus pertenencias -si bien le va-, o abuse de ella o la conduzca a una situación de secuestro.

En ese sentido, los delincuentes engañan a sus víctimas empleando menores de edad, mujeres o adultos mayores, quienes piden el aventón argumentando una emergencia, la descompostura de un vehículo o haber sufrido algún accidente o contratiempo.

Existen casos donde quien se ofrece para transportar a una persona, no tenía malas intenciones, no obstante, al reconocer que lleva en su vehículo a una persona que no tiene relación ni vínculo alguno y que nadie sabe que se encuentra con ella, decida robarla o atacarla sexualmente. Por lo anterior es importante que:

No des aventones a desconocidos en las calles.
Si alguien necesita ayuda, lo mejor es que reportes al 911 la emergencia, indicando la situación y señalando el lugar donde se encuentra la persona.

No pidas aventones.
Si requieres transporte, utiliza mejor el servicio público o toma un taxi de manera segura.

Si no tienes dinero, llama a tus familiares o amigos para que te recojan, o bien arregla con ellos el pago del taxi mediante alguna aplicación electrónica o al llegar a tu destino.

Prevención y disuasión.
Si existe una situación que amerite irremediablemente el tener que irte con alguien a quien no conoces, evita en lo posible irte solo(a) con la persona y, antes de abordar su vehículo, cerciórate de que alguien que lo conozca tenga conocimiento de que te fuiste con la persona y, de igual forma, la persona esté enterada que alguien más sabe que te fuiste con ella.

Ocúpate de que alguien les tome una foto donde aparezca la persona contigo y te la mande de inmediato. En su defecto, tómate una “selfie” con la persona.

Al recibir o tomar la foto, súbela inmediatamente a tus redes, haciéndoselo saber a la persona: “ya subí la foto para el recuerdo”. Eso le representa un importante disuasivo en caso de ser alguien malintencionado.



Si sabes, conoces u observas a algún amigo, compañero o colega que acostumbre pedir aventones, conmínalo a encontrar, de manera previa, el acuerdo con personas conocidas para conseguir transporte. Para aquellos que sepas que son dados a detenerse y dar aventones a extraños, compárteles esta información.

¿Tienes alguna otra recomendación o experiencia que quieras compartir con nuestros lectores?

 

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