Cerrar el automóvil con el control remoto se ha convertido en un acto automático: bajamos, presionamos un botón y seguimos caminando.
Precisamente esa rutina puede ser aprovechada por delincuentes mediante una modalidad conocida como inhibición o bloqueo de señal.
No estamos hablando todavía de copiar la llave, interceptar códigos o reproducir electrónicamente la señal del vehículo —eso corresponde a otras modalidades que abordaremos por separado—. En este caso, la técnica es mucho más sencilla:
el delincuente impide que la orden de cierre enviada por nuestro control llegue correctamente al automóvil.
¿Cómo funciona?
El delincuente permanece relativamente cerca del lugar donde la víctima estaciona: centros comerciales, restaurantes, calles, estacionamientos o lugares con alta circulación de vehículos.
Cuando el conductor desciende y presiona el control remoto para cerrar el automóvil, el delincuente activa un inhibidor de radiofrecuencia.
El control transmite normalmente, pero al mismo tiempo el dispositivo genera interferencia suficiente para impedir que el vehículo reciba correctamente la orden.
Resultado:
el propietario cree que cerró su automóvil, pero éste permanece abierto.
El delincuente espera simplemente a que la víctima se aleje y después verifica si alguna puerta puede abrirse.
Esta modalidad resulta particularmente peligrosa porque no necesita necesariamente derrotar el sistema electrónico del vehículo.
En muchas ocasiones basta con aprovechar un descuido.
Presionar el botón del control no significa que el automóvil realmente haya cerrado.
Tecnología al alcance de más personas
Los dispositivos utilizados para este propósito son conocidos genéricamente como inhibidores de radiofrecuencia, jammers o bloqueadores de señal.
Su principio de funcionamiento no consiste necesariamente en comprender o descifrar la comunicación entre la llave y el automóvil. Simplemente generan interferencia para impedir momentáneamente que esa comunicación se complete.
Y aquí aparece uno de los aspectos preocupantes.
La tecnología necesaria para interferir comunicaciones inalámbricas ya no pertenece exclusivamente a instalaciones especializadas. Existen dispositivos comerciales capaces de bloquear distintas señales y su comercialización por Internet ha facilitado enormemente el acceso a este tipo de tecnología, aunque su adquisición, posesión o utilización pueda estar restringida o prohibida dependiendo de la legislación aplicable.
También existen equipos mucho más sofisticados utilizados legítimamente en laboratorios, telecomunicaciones y análisis electrónico, pero que pueden ser aprovechados indebidamente.
Como sucede en muchos ciberdelitos y delitos tecnológicos, el problema no siempre es la tecnología en sí misma, sino el uso que alguien decide darle.
El delincuente necesita nuestra colaboración involuntaria
Lo interesante desde la perspectiva preventiva es que esta modalidad depende de un comportamiento cotidiano: que la víctima no compruebe que el automóvil realmente quedó cerrado.
Durante años nos acostumbramos al sonido mecánico de la cerradura. Hoy confiamos en un pequeño botón. Presionamos. Escuchamos quizá un sonido. Continuamos caminando y dejamos atrás uno de nuestros bienes más valiosos sin comprobar físicamente que quedó asegurado. El delincuente simplemente aprovecha esa confianza.
Cinco recomendaciones para prevenirlo
- Active, observe y compruebe.
Después de utilizar el control remoto, observe las señales habituales de su automóvil: luces, sonido, espejos que se repliegan o seguros que bajan. Después, cuando sea posible, verifique físicamente que la puerta quedó cerrada. - Si algo no funciona como siempre, no se aleje.
Si el automóvil no responde, las luces no destellan, no escucha el sonido habitual o el cierre parece diferente, no continúe caminando. Permanezca junto al vehículo, verifique las puertas y, si sospecha alguna interferencia, considere cambiar de lugar. - Conozca el sistema de cierre manual de su vehículo.
Muchos automóviles conservan algún procedimiento mecánico o manual de emergencia. Revise el manual y aprenda cómo asegurar el vehículo sin depender exclusivamente del control remoto. - Utilice varias capas de protección.
No dependa únicamente del sistema electrónico original. Bloqueos físicos de volante, alarma, localización GPS, inmovilizadores adicionales, estacionamientos vigilados y buena iluminación incrementan el esfuerzo y el riesgo para quien pretenda robar. - Observe el entorno antes de alejarse.
Personas que permanecen cerca de vehículos observando repetidamente a quienes estacionan, manipulando dispositivos o recorriendo después varios automóviles pueden representar una señal de alerta. No confronte. Si algo le parece sospechoso, permanezca en una zona segura y repórtelo.
- Active, observe y compruebe.
Esta modalidad deja una enseñanza particularmente importante; la tecnología puede aumentar nuestra seguridad, pero también puede producir confianza excesiva.
Por eso debemos recuperar un hábito elemental: no suponer. Comprobar.
Frente a la inhibición de señal, la recomendación puede resumirse en tres palabras: ACTIVE. OBSERVE. COMPRUEBE.