La ENVIPE 2026 estima que durante 2025 hubo 33.8 millones de delitos, 23 millones de personas adultas víctimas y 11.7 millones de hogares afectados.
Pero el dato más preocupante es otro: sólo 9% de los delitos fue denunciado y únicamente en 6.6% del total se inició una carpeta de investigación. La cifra oculta alcanzó 93.4%.
En otras palabras, de cada 100 delitos ocurridos en México, aproximadamente 93 permanecieron fuera de una investigación formal.
Y quizá lo más grave sea que ya casi no nos sorprenda.
Diez años después
En 2015 se registraban 28,202 víctimas por cada 100 mil habitantes; en 2025 fueron 23,473, una reducción cercana a 17%. Sin embargo, la incidencia delictiva pasó de 35,497 a 34,442 delitos por cada 100 mil habitantes, una disminución de apenas alrededor de 3%.
Donde prácticamente no hemos avanzado es en la cifra oculta. En 2015 era 93.7%. En 2025 es 93.4%. Además, hace diez años se denunciaba alrededor de 10.5% de los delitos; hoy sólo 9%.
Hemos mejorado algunos indicadores, pero no hemos conseguido romper el muro entre la víctima y la justicia.
También cambió el delito
En 2025, el delito con mayor incidencia fue el fraude, con 8,290 casos por cada 100 mil habitantes; le siguió la extorsión, con 6,831, y después el robo o asalto en calle o transporte público, con 5,641.
Esto confirma que la inseguridad ya no puede entenderse únicamente como el delincuente en la calle. Hoy también llega mediante llamadas, transferencias, aplicaciones, falsas inversiones y engaños digitales.
La delincuencia cambia. Nuestra prevención también debe hacerlo.
¿Por qué no denunciamos?
En 2025, 60.8% de la no denuncia estuvo relacionada con causas atribuibles a la autoridad. La principal razón fue considerar la denuncia una pérdida de tiempo; la segunda, la desconfianza en la autoridad.
Por eso no basta con decirle al ciudadano: “denuncie”. Las instituciones también deben conseguir que denunciar sea sencillo, seguro, rápido y útil.
El costo de la cifra negra
Cuando un delito no se denuncia, no sólo desaparece una carpeta. Desaparece información. La autoridad pierde datos sobre zonas, horarios, modalidades, personas y patrones criminales.
El problema se vuelve circular: si no denunciamos porque creemos que nada ocurrirá, el Estado termina teniendo todavía menos información para investigar.
La propia ENVIPE muestra por qué existe desconfianza: de los 33.8 millones de delitos estimados, sólo 1.1% tuvo durante el periodo una resolución favorable para la persona denunciante.
Eso debe cambiar.
Cinco acciones para romper la cifra negra
- Denunciar siempre que sea posible y seguro. Cada denuncia aporta información que puede ayudar a identificar patrones.
- Facilitar la denuncia. Menos burocracia, más herramientas digitales y seguimiento transparente.
- Informar a la víctima. La confianza difícilmente se recuperará si quien denuncia nunca vuelve a saber qué ocurrió.
- Convertir la información en prevención. Las denuncias deben transformarse en inteligencia, mapas, alertas y acciones.
- Medir resultados. No sólo cuántos delitos ocurren, sino cuántos se investigan, esclarecen y concluyen.
- Denunciar siempre que sea posible y seguro. Cada denuncia aporta información que puede ayudar a identificar patrones.
Del diagnóstico a la acción
La ENVIPE cumple una función fundamental: permite conocer la realidad que las estadísticas ministeriales no muestran.
Pero también existe un riesgo, normalizar cifras extraordinarias: 33.8 millones de delitos. 23 millones de víctimas. 93.4% de cifra oculta y 60.7% de la población sigue identificando la inseguridad como su principal preocupación.
Medir es indispensable. Comprender también. Después de más de una década observando una cifra negra cercana al 93%, debemos pasar del diagnóstico a la acción.
Denunciar, exigir mejores instituciones, prevenir y compartir información forman parte de esa responsabilidad. La cifra negra no sólo oculta delitos; oculta una parte del país que necesitamos conocer para poder cambiarla.
Y la pregunta final debería ser sencilla ¿qué vamos a hacer diferente para que dentro de diez años no estemos leyendo prácticamente las mismas cifras?