En la vida cotidiana, tanto en lo personal como en lo profesional, enfrentamos diversas situaciones que nos exigen tomar decisiones. En muchos casos, las decisiones son simples y las tomamos sin mayor problema. En muchos otros, no obstante, nos vemos frente a dilemas éticos donde podemos decidir entre hacer lo correcto o lo conveniente.
Hacer lo correcto debería ser el común denominador en todas y cada una de nuestras decisiones, considerando nuestra moral y conciencia. Debemos reconocer, sin embargo, que con frecuencia tomamos decisiones anteponiendo a lo que es correcto, lo que nos resulta conveniente.
Si observamos la enorme desigualdad social que existe en México, donde el 40.4% de la población está en la pobreza y el 79% de la riqueza se encuentra en el 10% de la población, no podemos negar que algunos, principalmente los políticos y empresarios, lejos de hacer lo correcto, han hecho lo conveniente.
Si analizamos el reciente Índice Global de Corrupción 2022, que indica que el país hoy se encuentra entre los peores lugares de América Latina y el Caribe, incluso por debajo de Brasil, Argentina y Colombia y que se ubica ya como el peor país del grupo de los 20, resulta evidente que es un país donde no se está haciendo lo correcto, sino lo conveniente.
En materia de acceso a la educación, México ocupó el último lugar de los países de la OCDE en acceso a la universidad, únicamente 2 (17%) de cada 10 adultos (25 a 64 años) en el país acceden a ella.
Temas como impunidad, acceso a la justicia, falta de oportunidades, movilidad social, acceso a una vida digna, deterioro ambiental y un largo etcétera, incluido desde luego el asunto de la violencia y la delincuencia, de igual manera, nos ponen de manifiesto que es preciso llevar a nuestra sociedad, de manera urgente, a un juicio ético y moral.
En dicho juicio muchos, muchísimos, argumentarían que ellos no hicieron nada, no obstante, la omisión, ese “no hacer nada” y la falta de conciencia y participación, son los factores que nos dan al traste el trabajo que algunos vienen haciendo por cambiar las cosas.
Reflexiona al respecto y proponte de hoy en adelante, por muy adversas que sean las condiciones y las circunstancias, como gente de bien, poniendo por delante tus principios y valores, el hacer lo correcto y no simplemente lo conveniente.