El cambio de rutas del Caribe a México para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, empoderó a los cárteles mexicanos de forma tal que hoy controlan, entre otras drogas, alrededor del 80% de la cocaína destinada al mercado norteamericano. Los narcos además de utilizar al país como trampolín lo vieron como un potencial mercado consumidor.
Al observar los niveles de violencia entre los cárteles en México, debemos reconocer que además de las rutas de trasiego hacia el vecino país del norte, se están disputando los territorios para el narcomenudeo donde, una vez asentados, se diversifican en más de una veintena de delitos, principalmente extorsiones, secuestros, piratería y prostitución.
En la “cadena de valor” que les genera la cocaína, por ejemplo, la distribución de las ganancias en los distintos eslabones se calcula en: Cultivo-producción (1%), Traslado-tránsito, -siendo éste el más violento y de mayor riesgo-, (9%), Comercialización internacional a gran escala (25%) y la Venta al menudeo (65%).
Siendo el menudeo el eslabón con mayor rentabilidad, se explica en su entorno la ferocidad por el control de los territorios. De hecho, los esquemas de células o individuos que compraban droga para revenderla, está siendo reemplazado por células y personas a sueldo, para trasladar el grueso de las ganancias al grupo criminal que controla el mercado local.
La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes 2014 señalaba, hace casi una década, que el 21.8% de los alumnos de bachillerato declaró haber consumido drogas ilegales alguna vez; 15.1% en el último año y 7.7.% en el último mes. De este último segmento, el subgrupo que dijo haber consumido 20 días o más, 37.2% consumió alucinógenos, 31.1% metanfetaminas, 28.4% marihuana, 27.2% inhalables, 26.4% cocaína, 25.9% heroína, 23.3% tranquilizantes y 22% anfetaminas.
Aunado a ello, un peculiar estudio realizado en 2015 para estimar el uso de drogas ilícitas a través del monitoreo de aguas residuales en centros educativos de nivel bachillerato, identificó rastros de cocaína en el 89.5% de escuelas, marihuana en el 81.6%, metanfetaminas en el 36.8%, anfetaminas en el 5.3% y morfina en el 5.3%.
El consumo de drogas ilícitas en México prácticamente se duplicó en la población de 12 a 65 años, al pasar de 1.6% en 2008 a 2.9% en 2016-2017 (ENCODAT-2016-2017).
Todo ello, nos invita a realizar una profunda y seria reflexión respecto de lo que nos corresponde a la ciudadanía para contrarrestar el empoderamiento de los cárteles.
Si resulta evidente que las estrategias implementadas por los gobiernos en los últimos 25 años no han dado los frutos esperados, ¿Acaso nosotros como ciudadanos no podríamos conformar un importante contrapeso al empoderamiento criminal con las labores de prevención de adicciones, de violencia y delincuencia pero, sobre todo, de fomento de la cultura de la legalidad?