“Los encargados de seguridad deben entender el negocio y la forma en que contribuyen en la consecución de sus objetivos”
Licenciada en Sistemas de Información, Graduada del programa de Postgrado en Alta Dirección de Seguridad de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, España, en Latinoamérica. Cuenta con la certificación CPP (Certified Protection Professional ASIS).
Miembro de la Junta Directiva Global de ASIS Internacional, y de la Junta Directiva de ASIS Foundation.
Nombrada dentro de los 100 Profesionales en Seguridad más Influyentes por Seguridad en América en sus dos ediciones. Reconocida con el premio Karen Márquez por la Comunidad Global de Mujeres en Seguridad (WIS) por sus contribuciones a la industria de la Seguridad.
Conferencista internacional en temas de seguridad corporativa, gestión estratégica de riesgos de seguridad, seguridad en viajes, protección de ejecutivos y gestión de crisis. Se ha desempeñado por más de 25 de años como Consultora internacional en Seguridad Corporativa y Gestión de Riesgos de Seguridad Corporativa, apoyando proyectos en el sector público y privado.
Además de su labor como consultora, actualmente se desempeña como docente en programas de posgrado y diplomados en Seguridad Corporativa, impartidos en prestigiosas universidades de México y Latinoamérica, donde continúa formando a las nuevas generaciones de profesionales en el sector.
Identificar, mitigar y administrar efectivamente riesgos y vulnerabilidades que puedan amenazar la seguridad de la empresa, la capacidad de recuperación y la supervivencia de la organización. Esto implica una serie de acciones coordinadas y orientadas a un objetivo especÃfico utilizando sus cuatro recursos o activos principales: recursos humanos, financieros, administrativos y operativos.
Es una realidad que más de la mitad de las empresas no tienen una autoridad o encargado central de la seguridad, y sus planes de seguridad muchas veces se limitan a la instalación de equipos electrónicos y barreras perimetrales, pero sin en realidad darle un enfoque integral a un plan de seguridad, basado en el nivel de amenazas y riesgos que tiene el negocio, y que efectivamente lleve a la consecución del objetivo de un Plan de Seguridad Corporativo.
Una respuesta acertada a esta pregunta se basa en la problemática de seguridad que cada empresa enfrenta, y la determinación del negocio por invertir en un ejecutivo dedicado al 100% a esta función vs. el asignarla a un ejecutivo en el área de Recursos Humanos o Finanzas, por ejemplo, en donde la seguridad será una función secundaria a su rol principal dentro de la empresa.
Las empresas deben abordar unas medidas de seguridad acordes con los riegos a los que se enfrentan y, siempre, con una mentalidad preventiva más que reactiva. Por ello, el primer elemento de una estrategia de seguridad es determinar el riesgo a controlar. Posteriormente, es necesario establecer una metodologÃa de elección de los nuevos dispositivos de seguridad y de las nuevas tecnologÃas; definir una polÃtica de comunicación del plan de seguridad; delimitar las métricas de implantación del proceso; determinar el modelo de negocio de la empresa y adecuarlo a las polÃticas de seguridad.
Existen elementos básicos a considerar, la importancia y relevancia que se le dé a cada uno dependerá del tamaño de la empresa, su giro y su complejidad. Algunos de estos elementos son:
Al igual que un proceso administrativo, un plan de seguridad tiene algunos pasos básicos lógicos:
Una vez definida la estrategia y la implantación de la misma, las empresas deben establecer los pasos a seguir en caso de que se produzca un problema de seguridad, pues de nada sirve una buena estrategia si no se prevé cómo responder ante una situación inesperada.
Se tiene que contar con Planes de Continuidad de Negocio y con Planes de Manejo de Emergencias y Crisis. Estos planes deben actualizarse con periodicidad, estar dotados de suficientes recursos y determinar los mecanismos para saber qué se ha incumplido. Esta es la parte reactiva de la seguridad.
La empresa deberá hacer una lista de potenciales situaciones de crisis que puedan afectarla y analizar cada una de ellas en cuanto a los procesos de respuesta y comunicación que deberán seguirse.
De acuerdo al nivel de la emergencia o crisis, la empresa convocará a su Comité de Manejo de Emergencias (éste normalmente trata temas operativos, como puede ser el cierre parcial de una sección de una planta por un accidente industrial) o bien al Comité de Crisis (este comité atiende situaciones que pueden poner en riesgo la vida misma de la empresa, o situaciones en las que se ven afectados directamente los dueños o accionistas, como puede ser el secuestro de un alto funcionario de la empresa).
La empresa tiene que estar preparada para actuar en forma ordenada, sistemática, y bien planeada ante este tipo de situaciones, lo cual formará parte integral del Plan Corporativo de Seguridad.
El manejo de crisis es un proceso por medio del cual una organización trata con algún evento que amenaza con hacer daño a la organización, a sus accionistas o al público en general. Tres elementos son comunes en todas las definiciones de Crisis:
Es, especialmente por este último elemento, por lo cual se debe considerar el Plan de Manejo de Crisis dentro del Plan Corporativo de la organización desde un principio.
Se debe contar con un Comité de Manejo de Crisis bien definido, con funciones y responsabilidades claramente definidas y entendidas por cada uno de sus miembros, y con una capacitación adecuada y ejercicios de simulación regulares para verificar que el Plan de Crisis efectivamente funcione. Tan solo el tema de Manejo de Crisis merece un artÃculo o apartado para sà mismo, debido al nivel de complejidad y especialización del tema.
Una gran parte del éxito en un plan corporativo de seguridad se basa en el elemento humano que interactúa con los demás elementos que lo integran, como son procesos, controles, normatividad y sistemas electrónicos.
Los sistemas y equipos son confiables, pero no infalibles, y son realmente las personas, entrenadas en los componentes y normas de la seguridad corporativa, las que harán la diferencia. Es indispensable que todo el personal tenga capacitación al nivel que requiera su posición y responsabilidades en la actuación que se espera de su parte dentro del plan de seguridad: seguir las normas de control de acceso, seguridad de la información sensitiva, detección de situaciones de riesgo, etc.
Por otra parte, una estrategia de capacitación que ha demostrado ser muy efectiva, y permite elevar la conciencia de seguridad de los empleados, se basa en impartir capacitación en autoprotección personal como parte del programa de desarrollo de RH de las empresas. Los empleados perciben el interés de la empresa en darles herramientas que les permitan vivir más seguros y, a su vez, este beneficio suele repercutir en una actitud más positiva e interactiva hacia los programas de seguridad de la empresa.
Es importante recordar que una cadena se rompe por el eslabón más débil y, normalmente, este eslabón suele ser el elemento humano, por lo cual deberá tener una particular importancia en cualquier Plan de Seguridad Corporativa.
Existen seis caracterÃsticas que alinean a la seguridad con el negocio:
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