“Los delincuentes recurren al engaño para cometer ilícitos, apoyados en una agresión (secuestro) inexistente.”
Ingeniero Electricista Administrador por el Instituto Tecnológico de Estudios de Monterrey. Global MBA, Thunderbird School of Global Management e ITESM Campus Monterrey. Diplomado de Dirección de Seguridad en Empresas (DSE) por la Universidad Pontificia de Comillas. Desarrollo y Administración de Sistemas de Inteligencia Estratégica por la EGAP-ITESM.
Certificado como Profesional de la Protección (CPP) por ASIS International. Certificado en la Técnica Reid (CRT) de Entrevista e Interrogatorio por John E. reid & Associates.
Miembro del Consejo Directivo del Consejo Cívico (CCINLAC), de la Comisión de Seguridad de la COPARMEX y Consejero Ciudadano de Seguridad Pública en Nuevo León y miembro de ASIS International desde 1999.
Se ha desempeñado como Director en las áreas de seguridad, protección y prevención en corporativos de empresas de la industria del vidrio, cemento, telecomunicaciones y energía.
Extorsionar es el obtener una cosa de una persona mediante el uso de la violencia, las amenazas, la intimidación u otro método injusto.
Una llamada extorsiva es aquella que se recibe en casa, negocio o teléfono móvil con el propósito de solicitar dinero a cambio de no ser perjudicado. En la gran mayoría de los casos las hacen personas que no tienen la capacidad de hacernos daño y cuyo objetivo es asustarnos y convencernos de que estamos en peligro, para aceptar sus demandas y que les paguemos.
También existen las llamadas en donde no hay una amenaza o intimidación, pero nos tratan de engañar con alguna situación para quitarnos dinero. Se les conoce como “llamadas de engaño”.
En ambos tipos de llamadas nos tratan de engañar para quedarse con nuestro dinero, entonces comúnmente a los dos tipos de llamadas se les conoce tanto como “llamadas de engaño” o como “llamadas extorsivas”.
Estas son las características comunes de las llamadas extorsivas:
Las llamadas extorsivas casi siempre son falsas.
Se realizan de teléfonos celulares de prepago, los cuales se obtuvieron con datos falsos, dificultando el ubicar su origen.
Pueden causarnos mucho miedo, pero las personas que las hacen no nos pueden hacer daño (aunque digan que lo van a hacer). Inclusive, a veces son personas que están en otra ciudad o bajo prisión.
Si la llamada la recibe alguien que no tiene conocimiento de cómo funcionan estas llamadas, puede causarle mucho miedo, caer en el engaño y ser estafado.
Una de las maneras más comunes con la que los extorsionadores operan es orquestando falsos secuestros, conocidos como “secuestros virtuales”. Es una forma de extorsión muy específica y elaborada, la cual ha ocasionado mucho daño en México.
Se trata de un engaño en el cual un delincuente le llama por teléfono a una persona, para hacerle creer que el grupo delictivo bajo su mando tiene secuestrado a su hija/o o a su esposa/o.
Entonces, a diferencia de otras extorsiones en donde nos piden dinero para no hacernos daño, en este caso se trata de hacernos creer que la agresión (el secuestro) ya se realizó y el dinero es para liberar a la víctima.
Las personas que se dedican a esto siguen todo un guión muy elaborado y practicado, el cual suena muy convincente, por ello es importante aprender a reconocerlo, no asustarnos y evitar ser engañados.
La mecánica empezó siendo sencilla: desde un teléfono desconocido nos habla una niña llorando avisando que la están secuestrando y pide ayuda (“Papá… ayúdame… me están llevando”). Luego se escucha la voz de un hombre pidiendo dinero para no hacerle daño y liberarla. Tanto la niña como el secuestrador son una misma persona haciendo las diferentes voces. Nuestras hijas (si es que tenemos) están a salvo y nunca interactuaron con ningún delincuente.
Aunque esta metodología sigue existiendo, las formas del secuestro virtual están en constante cambio, cada vez haciéndose más complejas y convincentes.
La mecánica más efectiva actualmente es así: El delincuente habla a una casa o teléfono móvil y con amenazas o engaños logra convencer a un menor de edad o personal doméstico de que salga de la casa porque algo grave va a suceder. Esta es la “Víctima 1”.
Le dicen a la Víctima 1 que se vaya en taxi a un hotel o cualquier sitio alejado de su casa, y no lo dejan colgar el teléfono, hablando constantemente con él, y amenazándolo.
Obtienen de la Víctima 1 el teléfono de su padre (a quien llamaremos “Víctima 2”). El delincuente le habla a la Víctima 2 y le dice que tiene a su hijo secuestrado.
La Víctima 2, al llegar a su casa, se da cuenta de que está vacía, y como además le habla a su celular a la Víctima 1 y no le contestan (porque el delincuente no lo deja colgar) esto hace que crea que el secuestro es real y procede a depositarle al delincuente el dinero que pide.
En algunas ocasiones, el delincuente hace una conferencia tripartita con su celular y el de las Víctimas, por un corto tiempo. De esta manera, la Víctima 2 es engañado a creer que la Víctima 1 sí está bajo cautiverio.
Si la Víctima 2 paga, el delincuente no “liberará” a la Víctima 1 y seguirá pidiendo pagos hasta que se descubra que todo es un engaño.
Existen variaciones a este esquema. Algunos delincuentes hablan a hoteles y engañan al personal de la recepción para que les den datos de algún huésped y luego piden le pasen la llamada al mismo huésped (La Víctima). Después procede el engaño más o menos como ya se describió.
Es importante señalar que el miedo y psicosis que estos engaños pueden generar es muy grande. Las víctimas cuentan en algunos casos que estaban plenamente convencidas de que estaban custodiadas y vigiladas y que sus vidas se encontraban en peligro y, a su vez, los padres estaban convencidos de que su hijo/hija se encontraban secuestrados, pues sus hijos (engañados) se los confirmaban.
El terror y secuelas psicológicas que puede causar esto es terrible.
Los delincuentes buscarán obtener información de nosotros por diferentes medios:
Pero la forma más común para obtener la información es preguntándole a la gente; a veces a las mismas víctimas.
Argumentando falsos motivos (clientes que hacen preguntas… vendedores de servicios… parientes o policías que están tratando de ayudarnos en una emergencia) obtienen la información de la gente que frecuentamos, negocios a los que acudimos, compañeros, nuestra familia. Esto es conocido como “Ingeniería Social”.
De esta manera, la gente inocentemente proporciona por teléfono datos confidenciales como nombres, números telefónicos, descripción de lugares que frecuentamos, como vamos vestidos, etc.
Al llamarnos para la extorsión, el delincuente utilizará esta información para hacernos creer que están cerca y vigilándonos, que si no accedemos a sus demandas nos atacarán. Buscan a toda costa infundirnos miedo y que les demos lo que piden. La realidad es que no están presentes y no estamos en peligro.
El gobierno publica estadísticas de cuantas denuncias se hacen ante un Ministerio Público, o sea ante las Procuradurías de Justicia de los estados. Se sabe que el secuestro y la extorsión son delitos con una alta relación de incidentes no denunciados, conocido como la “cifra negra”.
Por lo tanto, las estadísticas delictivas, por ser incompletas, no siempre nos dan la información exacta del problema.
Lo que sí se puede decir con seguridad sobre la incidencia de la extorsión y el secuestro es lo siguiente:
Aunque la mayoría de las potenciales víctimas se dan cuenta fácilmente de que esto es un engaño, la cantidad de intentos en el país es tan grande, que con un pequeño porcentaje de gente que sea engañada, es suficiente para que siga siendo un negocio redituable para los delincuentes.
En resumen, si recibimos una llamada en la cual nos dicen que alguien de nuestra familia está secuestrado o que si no pagamos nos van a secuestrar, es muy probable que la llamada sea de un extorsionador que nos trata de asustar y engañar para que paguemos. Esto se puede y se debe prevenir.
Aleccione a toda su familia y empleados sobre la mecánica de la extorsión.
Instale un identificador de llamadas en el teléfono fijo de su casa.
No permita que niños menores contesten el teléfono.
Establezca reglas claras para los niños o personal doméstico que si pueden contestar los teléfonos, por ejemplo:
Tenga papel y lápiz cerca del teléfono.
Tenga al lado del teléfono una lista de números telefónicos de emergencia, de los parientes inmediatos y de vecinos de confianza.
Establecer la identidad de la persona que llama antes de proveer cualquier información, por ejemplo:
Nunca proporcione información sensible a desconocidos, por ejemplo:
Si la llamada se trata de algún producto o servicio que si le interese a usted, no trate con esa persona. Cuelgue y hable al número que esa compañía tiene publicado en internet o propaganda escrita.
Toda llamada sospechosa se deberá reportar de inmediato a los jefes de la familia.
Escuche solo lo suficiente para identificar el tipo de extorsión o engaño, y luego cuelgue.
Estas extorsiones no representan una amenaza física. Cuando usted cuelga, la amenaza acaba.
No pague. Si usted paga, lo seguirán extorsionando en el futuro.
Anote el número, la hora y la duración de la llamada.
Localice a su familia y avíseles lo sucedido, tratando de no provocarles pánico.
No vuelva a contestar llamadas del teléfono extorsionador. Si puede, bloquéelo.
Si no tiene identificador de llamadas en su teléfono, entonces déjelo descolgado por 2 horas.
El hogar es el lugar más seguro: Nunca salir del hogar.
Denunciar el hecho ante la Unidad Antisecuestros de su estado y a la Policía Federal.
Intente analizar como obtuvo el extorsionador su información para tomar medidas para protegerla, en caso de que esto aplique.
Usualmente, no es necesario el cambiar su número telefónico. Cuando al extorsionador dejan de contestarle el teléfono, este deja de molestar y se dedica a otra víctima.
Si usted, no obstante, ya ha sido víctima de un engaño telefónico, es probable que le vuelvan a llamar. Por el contrario, aunque nunca haya sido engañado, pero insisten y le hablan varias veces, lo conveniente será cambiar su número telefónico.
No ofrezca ni pague NADA.
Enfóquese a la localización del familiar. Hable a sus amigos cercanos y lugares que frecuente.
Recuerde que el familiar está amenazado y engañado para no colgar su teléfono, pero hay veces que la víctima cuelga, por diferentes motivos (sin querer colgó… se le acabó la batería y la está recargando). Hay que asignar a alguien para que constantemente le esté marcando a la víctima, esperando uno de esos momentos, para que pase la llamada.
Al momento de establecer contacto directo con la víctima sin la intervención del extorsionador, se podrá saber dónde está localizada y acudir por ella.
Paralelamente, hable a la Unidad Especializada en Combate al Secuestro de su estado, reporte la situación y solicite su ayuda para buscar a la víctima. Hay ocasiones en que esta Unidad conoce los lugares a donde otras personas han sido llevadas con engaños.
Si el extorsionador le pide las siguientes cosas, muy seguramente se trata de un falso secuestro, o sea un secuestro virtual:
En estos casos solo hay que buscar a la víctima, quien con engaños se encuentra aislada. O inclusive pudiera estar tranquilamente en su casa sin conocimiento de todo esto.
Pero si usted cree que su familiar sí está secuestrado, porque se cumplen las siguientes condiciones:
Entonces, asegúrese de:
Enfrentar un verdadero secuestro solo es algo muy difícil. Se recomienda estar asesorado por un experto, a fin de que le proporcione ayuda y la liberación se haga de la manera más segura para la víctima. Este experto puede ser la Unidad Antisecuestros de su estado o algún consultor profesional y experiencia probada en el tema.
A las Unidades Especializadas en Combate al Secuestro (UECS). Dependen de la Procuraduría de Justicia o Fiscalía General de cada Estado. En algunos estados se les conoce como UEAS.
En el siguiente vínculo se puede consultar el teléfono y domicilio de cada UECS del país. Adicionalmente, existen oficinas de UECS en algunas otras ciudades importantes. Es recomendable que cada quien verifique que el teléfono de su ciudad más cercana se encuentra vigente.
UECS - https://www.gob.mx/segob/acciones-y-programas/unidades-especializadas-en-combate-al-secuestro-uecs
Adicionalmente, usted puede marcar al 088, de la Policía Federal, para recibir orientación. Este número funciona en cualquier ciudad o teléfono celular.
También puede llamar al 911, desde cualquier ciudad o teléfono celular. Esta es una central para direccionar diferentes tipos de emergencia. Ellos lo pueden comunicar con la UECS que le corresponde.
Aunque la extorsión o engaño no se haya consumado, es recomendable aportar a la UECS toda la información posible de la llamada, para que puedan estar mejor preparados para atender a otras potenciales víctimas.
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