“El blindaje arquitectónico apoya el uso de recursos para detectar, retrasar y, en su caso, evitar o minimizar un daño o ilícito.”
Licenciado en Administración por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Diplomado “Enlaces entre Seguridad Privada y Seguridad Pública” por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Diplomado de Seguridad en Empresas (DSE) de la Universidad Pontificia de Comillas por ICADE Business School.
Participó en la elaboración de la Norma Oficial Mexicana-NOM-142-SCFI-2000 de Materiales resistentes a impactos balísticos y participante en el nuevo proyecto de NOM.
Fundador del Consejo Nacional de la Industria de la Balística A.C. Donde ha desempeñado como Presidente de la Comisión de Ética y Justicia, como Presidente de la Comisión Ejecutiva y actualmente como Enlace con Autoridades y Asociaciones, así como Presidente de la Comisión de Blindaje Arquitectónico.
Primero debemos definir lo que es blindaje para entender su aplicación en el tema arquitectónico. Blindaje es el uso de diversos medios físicos y tecnológicos que buscan proteger al individuo contra riesgos externos que le pueden afectar de manera importante.
Hoy en día se habla mucho de Blindaje, que si electoral, financiero, contra lavado de dinero, contra virus informático, automotriz, corporal, de equipo, contra la corrupción, etc.,
En el caso específico del Blindaje Arquitectónico, es la utilización ya sea de materiales opacos, o transparentes, o bien ambos, y que cuenten con certificación (por laboratorios certificados y reconocidos), con el fin de que estos nos sirvan para detectar, retrasar y en su caso evitar o minimizar, el que un intruso pueda penetrar en el lugar que se está protegiendo y haga daño a ese entorno.
Ahora bien, es importante iniciar con un análisis de riesgo para saber, con certeza, cuáles son los riesgos a los que se puede estar expuesto y no quedarnos cortos en las medidas de seguridad, ni tampoco excedernos y provocar que el proyecto resulte muy oneroso.
Por ejemplo, los riesgos en una joyería son diferentes a los de una caseta de vigilancia, o al de una instalación estratégica, o una casa, habitación o una oficina de procuración de justicia, o al de una armería. Los riesgos tienes que evitarlos, asumirlos o transferirlos.
Es preciso observar en nuestro análisis de riesgo, con qué barreras contamos y qué tanto pueden ser de utilidad; estas pueden ser primarias o exteriores, como bardas perimetrales, paredes o muros, generalmente en áreas tales como jardín o estacionamiento.
Luego están las barreras intermedias que son propiamente las que nos separan del exterior.
Una vez definido el riesgo y analizar con qué tipo de barreras contamos, podremos determinar cuáles son las materiales que se acoplan mejor al reto que debemos resolver.
Estos materiales pueden ser del tipo antivandálicos, anti intrusión o resistente a balas, que se colocan para incrementar la seguridad en las barreras existentes en nuestro hogar, oficinas, joyerías, instalaciones estratégicas, casetas de vigilancia, etc.
Es necesario equilibrar la arquitectura con la seguridad que el usuario final requiere, lo cual con frecuencia se puede lograr, aunque en ocasiones debido al entorno o a la limitación en peso o tamaño, ya sea de la obra o de los materiales existentes o que se consideren colocar, no será posible y habrá que buscar una solución alterna.
Para tener claro esta pregunta podemos hacer dos clasificaciones de materiales para el blindaje arquitectónico; materiales opacos y materiales transparentes. Como se había mencionado anteriormente, los materiales usados para ser considerados como los correctos y adecuados, deberán contar con certificados de resistencia, ya sea balística o a la intrusión y golpes.
Estos certificados deberán ser emitidos por laboratorios acreditados y reconocidos a nivel internacional. Dicha certificación nos indicará el nivel de resistencia anti vandálico y/o la resistencia balística
Los materiales opacos son todos aquellos que no se ven y que pueden ir (aunque no necesariamente) recubiertos de otros materiales como madera, aluminio, tabiques, tabla roca, etc.
Estos materiales pueden ser: a) Acero balístico, b) Paneles de fibra de vidrio, c) Paneles de fibra de polietileno, d) Paneles de fibra aramida, ya sea unidireccional o no.
Los materiales transparentes: son aquellos por los cuales podemos ver a través de ellos, tales como: a) Cristal blindado sin policarbonato, b) Cristal blindado con policarbonato, c) Policarbonato anti vandálico, d) Policarbonato balístico.
En ambos casos se deberá tener en cuenta el peso, grosor y características de cada material para ver cuál es el que mejor se adapta a nuestro riesgo y presupuesto.
Por ejemplo, en las vitrinas de una joyería o museo, el riesgo no es únicamente que los delincuentes lleguen con armas de fuego, ahí el riesgo verdadero es que lleguen con marros u otros objetos para golpear contundentemente las vitrinas y sustraer los objetos de valor. Entonces la selección correcta sería policarbonato anti vandálico que es superior, en este aspecto, al cristal resistente a balas ya que al recibir los golpes, no se va a estrellar o a romper.
En una instalación estratégica, en otro ejemplo, el material que tiene mejor comportamiento es el cristal blindado con policarbonato y, si no se tiene el suficiente presupuesto, la segunda opción será el cristal blindado sin policarbonato.
Tengamos en mente que hay un material adecuado a cada riesgo y al haberse seleccionado el material correcto, nuestro riesgo deberá desaparecer o disminuir de manera importante.
Es muy probable que eso fuera cierto en los primeros años de la década de los años 90 cuando, además de ciertas instalaciones como las de empresas de traslado de valores o de instituciones de policías, comenzó a haber un ligero despunte de la demanda del blindaje arquitectónico en la República Mexicana, para ser instalado en casas y oficinas de empresarios y funcionarios públicos involucrados en los temas de impartición de justicia, de derechos humanos, combate al narcotráfico, seguridad nacional o bien, políticos destacados que pudiesen ser susceptibles de sufrir un atentado.
A finales de los años 80 los materiales disponibles eran fibra de vidrio, aceros que no necesariamente ofrecían resistencia balística y cristales blindados sin policarbonato, lo que hacía que estos tres materiales fuesen muy pesados y con dificultad para colocarse, por lo que era necesario reforzar la construcción existente.
Por el año de 1993 y por ser materiales que se fabricaban en el extranjero empiezan a llegar a México, para aplicaciones de blindaje arquitectónico, aceros balísticos que al tener mayor dureza que el acero normal, permitía usar grosores más delgados y menos pesados que los que se venían utilizando hasta entonces y cristales blindados con respaldo de policarbonato, que permitían tener mayor transparencia, menor grosor y una resistencia mucho mayor, ofreciendo seguridad al usuario final, ya que no había desprendimiento de esquirlas al interior.
Asimismo, aparecieron materiales más ligeros y por ende más caros que el acero balístico. Estos materiales ligeros eran paneles de aramida con una resistencia máxima para pistolas Magnum 44 y calibres inferiores con un peso entre 7 y 8 Kg. por metro cuadrado, contra los 22 Kg. del acero balístico de 1/8 (3.125mm) o bien, paneles de fibra de polietileno unidireccional que podían resistir, al igual que los paneles de aramida, impactos de Magnum 44 y calibres inferiores pero con mayor resistencia a la humedad.
Además, el polietileno brindó una nueva ventaja: detener impactos de rifle de alto poder a un peso mucho menor inclusive (aproximadamente 18 Kg por metro cuadrado) que el del acero balístico que, para ese mismo nivel de riesgo (rifle de alto poder) era de alrededor de 50 Kg. por metro cuadrado.
Eran, efectivamente, materiales novedosos, por ende caros y con un número limitado de personas o empresas con el poder adquisitivo para poder adquirirlos.
Con el paso de los años, no obstante, la tecnología redujo sus precios y ahora es accesible a un grupo mayor de consumidores que demandan su uso.
Con este desarrollo de la tecnología, vienen aparejadas mejoras en calidad y durabilidad en beneficio del usuario final.
No se necesita ser un político, un personaje público, artista o connotado empresario; en estos tiempos cualquiera puede ser víctima de la delincuencia.
Como bien dice el dicho: “Más vale prevenir que lamentar” por eso, hoy más que nunca, debemos estar atentos a lo que pasa en nuestro alrededor; si observamos que en el entorno cercano a donde vivimos o trabajamos se han suscitado hechos delictivos, ya sean esporádicos o frecuentes, será recomendable buscar a un profesional o una empresa reconocida de la seguridad, dedicada a la elaboración de análisis de riesgos, ya que son quienes cuentan con el conocimiento y experiencia que se requiere para hacer este tipo de estudios y hacer un diagnóstico acertado.
Se puede contactar tanto a organismos como ASIS Internacional y sus diversos Capítulos Regionales, así como dependencias de gobierno encargadas de la seguridad privada, ya sea a nivel local, estatal o federal que llevan un registro de empresas autorizadas que se dedican al análisis de riesgos y también de empresas que se dediquen al blindaje arquitectónico.
Podemos asimismo buscar en revistas especializadas en seguridad o bien, a través de Internet, donde se pueden encontrar tanto empresas como profesionales para llevar a cabo análisis de riesgos y blindaje arquitectónico.
Una vez que hayamos hecho contacto con ellos se recomienda saber si cuentan con certificación, permisos para operar, si están debidamente registrados ante la autoridad, si están autorizados o sancionados, cuál es la experiencia que tienen y si pueden demostrar casos de éxito.
Una vez hecho el análisis de riesgo y con un diagnóstico que nos indique qué debemos hacer y por dónde empezar para minimizar o neutralizar dicho riesgo, amén de haber ubicado a la empresa que haga el blindaje arquitectónico, se sugiere mostrar el dictamen del análisis de riesgo al blindador para saber qué propuestas nos pueden hacer y cuales, dependiendo de los recursos con que contamos, son las que se deben hacer de inmediato pues, las necesidades en ocasiones son muchas y los recursos son limitados.
Como hemos manifestado, antes de decidir si se debe o no y dónde instalar un blindaje arquitectónico, es importante analizar el índice delictivo en la región, municipio o colonia donde se encuentra el inmueble, así como los espacios donde se labora y aún en aquellos espacios donde no, como puede ser el caso de una bodega y donde quizá únicamente guardamos objetos de valor.
Me referiré de manera general a las recomendaciones de donde se sugiere colocar el blindaje según cada tipo de ubicación, como puede ser: casa, oficina y bodegas.
Puertas: dependiendo del nivel de riesgo y de las barreras primarias o intermedias con que contemos, podemos poner una puerta blindada fabricada a base de acero balístico, con cerradura de alta seguridad y con acabado similar al existente, lo cual facilitará una detección, un retraso y una disuasión al o los asaltantes.
Ventanas: si es una venta que da al exterior y es una zona de riesgo, hay tres elementos que nos pueden ser útiles; ya sea policarbonato anti vandálico y policarbonato balístico, los cuales nos ofrecen una insuperable resistencia a los golpes contundentes sin que el material se llegue a estrellar y, en el caso del policarbonato balístico, ofrece una excelente resistencia a las pistolas Magnum 44 y calibres inferiores. Finalmente, tenemos el cristal blindado con respaldo de policarbonato, el cual es la mejor opción para los impactos de rifle de alto poder.
Estos elementos transparentes se montarán sobre una cancelería que sea de la misma forma de la ventana existente y podrá ser fija, corrediza, abatible o de proyección.
Domos: se recomienda en la mayoría de los casos hacer un reforzamiento de los domos, ya sea con cualquier de los tres materiales transparentes (policarbonato anti vandálico, policarbonato balístico y cristal blindado con respaldo de policarbonato).
Cuartos de Pánico: estos se pueden adaptar dentro alguna parte de las instalaciones (casa, oficina o bodega) ya existentes y aprovechando su construcción actual, por ejemplo, en México una gran parte de las construcciones son a base de muros de ladrillos o concreto y el reforzamiento es mínimo, por ende, se reduce el costo y sólo se requiere hacer la adaptación a una puerta de seguridad del nivel requerido y contar con elementos básicos como agua, botiquín , teléfono celular o una línea de teléfono dedicada par emergencias , baterías, algo de alimento y de ser necesario oxígeno.
Una consideración sería saber si la instalación donde se pretende instalar el blindaje arquitectónico, va a poder resistir el peso de los conceptos que vayamos a colocar, ya sea ventanas, puertas, muros, etcétera y que no haya daño estructural.
Hoy en día con la información técnica con la que contamos acerca de las características, peso, grosor, dimensiones y presentación y resistencia que ofrecen los diversos materiales, ya sean transparentes u opacos, nos permiten calcular con un muy pequeño margen de error, cuál sería el peso total de la estructura a colocar y determinar si el peso está dentro los parámetros, para que no se dañe el edificio, casa, bodega, etc.
Otra consideración es saber si hay condiciones adecuadas para llevar a cabo la instalación de los conceptos que se pretenden colocar. Por ejemplo, si se pretende colocar una puerta blindada y los muros son de tabla roca, hay dos opciones; no hacerla o bien hacer unos muros blindados laterales para que puedan servir de soporte al contramarco y poder poner la puerta que el usuario necesita.
Afortunadamente, hoy en día, en el caso de los materiales opacos, existe la posibilidad de ofrecer una muy alta resistencia balística a un menor peso.
Dentro de estas consideraciones una muy importante es saber las dimensiones o presentación de los materiales opacos y transparentes, (sobre todo estos últimos), para ver cómo podemos modular los materiales, esto viene a colación, ya que si hay una ventana muy grande no se podrá poner en una sola pieza, ya sea policarbonato anti vandálico, policarbonato balístico o cristal blindado, ya que en algunos casos la medida máxima es de 1.30 x 2.50 m y una opción es poner en unión a hueso o modular con manguetes (soportes) intermedios, ya sean horizontales o verticales.
Una consideración más es saber si el blindaje va a estar expuesto a la intemperie o va a estar en interiores, para indicar al usuario final cuál sería el cuidado y mantenimiento adecuado a lo que se va a colocar, ya sean puertas, ventanas o muros, para estar seguro de que nos va a durar por mucho tiempo.
Quizá una de las más importantes consideraciones, es si se cuenta o no con los recursos para instalar un blindaje arquitectónico, pues de eso depende el escoger el material más eficiente en calidad y costo y ver, que de existir algún reemplazo, este se haga sea en el largo plazo.
Sin lugar a dudas es una pregunta que se hacen todos aquellos que están involucrados o interesados en la cotización o adquisición de este tipo de blindaje, en virtud que, en la gran mayoría de los casos, puede significar una diferencia entre la vida y la muerte.
Me parece que es importante separar lo legal de lo bueno, en términos de la calidad del trabajo que hace una determinada empresa.
Empezando por lo legal y hablando en el caso de México, se sugiere que ya sea de manera previa, o una vez que se acepta la cotización, solicitar a la empresa que demuestre que está debidamente registrada ante la Autoridad competente, en este caso, la Dirección General de Seguridad Privada ya sea a nivel estatal o federal y, una vez que se proporcione al cliente la información, se valide para confirmar que la empresa está debidamente inscrita y regulada ante la autoridad.
Asimismo, se puede solicitar al proveedor que adjunte copia de su RFC en formato electrónico, y la Constancia de Situación Fiscal, con la opinión favorable de cumplimiento, también conocida como 32-D, a fin de cerciorarse que la empresa en cuestión está al día en sus obligaciones fiscales.
Se puede, además, checar en el portal de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), para ver si la empresa en cuestión no tiene abierto algún procedimiento administrativo.
Para saber si la empresa hace buenos trabajos, se sugiere verificar si tiene página web, solicitarle copia de los certificados del material y, si cuenta con evidencias que avalen su experiencia; fotografías, pedidos o incluso documentos de clientes que le hayan solicitado, como proveedor, una fianza de garantía, la cual, al entregar el trabajo a satisfacción solicita a la institución afianzadora la cancelación de dicha fianza. Si nuestro proveedor cuenta con lo anterior, sin lugar a dudas es una empresa seria y responsable con la que estamos tratando.
Es una pregunta que todos aquellos que contratan o hacen la adquisición de un blindaje arquitectónico se hacen frecuentemente, debido a que, existe tanta información, que puede llevar a confundir al cliente y generar la inquietud acerca de que si los materiales van a cumplir con las expectativas, para las que fueron adquiridos.
A fin de hacer las cosas correctamente, como lo mencionamos, se debe hacer un análisis de riesgo y, con base en él, determinar las opciones adecuadas de materiales transparentes u opacos.
Existen diversas normas que amparan la resistencia y desempeño de los materiales, ponemos por ejemplo de manera enunciativa más no limitativa algunos ejemplos:
Policarbonato para uso anti vandálico que está amparada bajo las normas ASTM F1233 y ASTM 1915. La norma UL-752 donde los niveles van del nivel 1 al 10 (Aquí los números son en arábigo), la norma NIJ 0108.01 donde los niveles se escriben con números romanos y van del nivel I al IV, otras normas son las CEN 1063 y los niveles se escriben anteponiendo las letras BR y van del BR1 al BR7, hay otros cristales por ejemplo que se usan en prisiones o zonas donde puede haber intentos de intrusión.
Por eso en el blindaje arquitectónico sobre todo con resistencia a impactos de bala y a fin evitar dudas, confusiones o mal interpretaciones, será recomendable pedir que en la propuesta económica venga claramente definido la resistencia balística, esto es, saber hasta qué tipo de proyectiles va a resistir y bajo que norma, ya que como se escribió líneas arriba hay diversas normas y, por poner dos ejemplos, no es lo mismo el nivel 3 bajo la norma UL-752 donde los materiales deben resistir pistolas magnum 44 y calibres inferiores a una velocidad de aproximadamente 445 metros por segundo, a un nivel III bajo la Norma NIJ 0108.01 que especifica que los materiales deben resistir impactos de Rifles de alto poder 7.62 x 51 M80 nato Ball con una velocidad mayor a 800 metros por segundo.
Otro caso sería por ejemplo, un nivel 4 bajo la Norma UL-752 que está especificado para detener municiones de Rifle de alto poder conocido como Cuerno de Chivo, AK-47, 78.62 x 39 MSC de 123 grs que es, por decir, una bala normal y, en contra partida, un nivel IV bajo la norma NIJ 0108.01 que es para detener impactos de rifle de alto poder 30.06 AP (Armor Piercing).
Por citar un último ejemplo, hay una gran diferencia entre un nivel CEN 1063 BR 4 que detiene, al igual que el nivel 3 de la Norma UL-752, impactos de pistolas Magnum 44 y calibres inferiores, mientras que, como mencionamos líneas arriba, el nivel 4 bajo la norma UL-752 es para rifles de alto poder.
Por eso es importante que los materiales sean especificados en cuanto a su resistencia y en los balísticos en cuanto a su resistencia balística, ya sea por el vendedor o el usuario final.
Siguiendo estos consejos evitaremos sorpresas desagradables y tendremos la certeza de haber seleccionado el mejor material idóneo para el riesgo.
Como se ha mencionado a lo largo de estas preguntas, el blindaje se implementa después de hacer un análisis de riesgo. Posteriormente, se van a seleccionar los materiales idóneos, ya sea por desempeño o por presupuesto y, se sugiere preguntar al proveedor, cuáles son los cuidados que hay que tener del blindaje.
Una vez que el blindaje ha sido colocado y teniendo en cuenta que no ha sido económico, se sugiere llevar a cabo los cuidados o mantenimiento sugerido a fin de que nos dure mucho tiempo.
En el caso de los materiales opacos podemos decir que hay checar con regularidad si se encuentra en óptimas condiciones el acabado final con el que está recubierto; ya sea pintura, forro de aluminio, acero inoxidable, madera, etc.
Esto significa que el uso o las condiciones ambientales, si se trata de un blindaje que está a la intemperie, van a hacer que los acabados pierdan brillo, se manche la pintura o sufran abolladuras, rayaduras, etc.
También hay que checar, en el caso de las puertas, si las bisagras están debidamente lubricadas, o en el caso de ventanas corredizas, si las carretillas siguen corriendo de manera uniforme y verificar que no haya residuos de tierra, polvo, insectos en la superficie para que no vayan a afectar el desempeño. Si son puertas automatizadas, se debe checar que los sensores estén operando adecuadamente y, si lleva alguna cadena de transmisión, ajustarla periódicamente.
En el caso de ventanas fijas, abatibles o corredizas hay que tener los siguientes cuidados: si son de cristal blindado sin policarbonato, o que lleve policarbonato en medio, los cuidados serán mínimos, ya que las capas exteriores son de cristal y no hay tantos cuidados. Simplemente, verificar que no haya deslaminación y, si esta se presenta en los 2-3 primeros años, habrá que revisar la garantía para ver si procede la reposición sin cargo, siempre y cuando se hayan observado los cuidados.
Si los cristales blindados tienen cristal por una cara y por la otra cara tienen policarbonato en la capa exterior, es preciso un mayor cuidado, ya que la capa de policarbonato es susceptible a sufrir rayaduras si se usan fibras o algún otro objeto de limpieza de superficie metálica o áspera.
Se debe cuidar de no emplear solventes en la cara del policarbonato ya que al ser plástico se puede opacar y perder luminosidad o transparencia; esta cara se sugiere limpiarla solo con franelas húmedas, sin jabón, y limpiar con franela seca.
En el caso del policarbonato balístico o policarbonato anti vandálico, al ser ambas caras de plástico, los cuidados deben extremarse y limpiar, como en el caso del cristal con policarbonato, aún con mayor cuidado
En el blindaje arquitectónico podemos destacar que hay dos tipos de garantías que se ofrecen al cliente o usuario final: una por la correcta fabricación e instalación de puertas, ventanas, o el concepto de que se trate, y otra para la resistencia o vigencia de los materiales que se instalen.
En el tema de resistencia de materiales va a ser muy importante que se le den los debidos cuidados y mantenimientos, a fin de que la inversión que hicimos en el blindaje dure mucho tiempo y, en caso de surgir alguna anomalía, poder solicitar al proveedor que nos otorgue la garantía, siempre y cuando se encuentre aún ésta vigente.
Es preciso insistir en los cuidados, especialmente del cristal blindado con policarbonato en la última capa, ya que, si no se tiene el correcto cuidado en la limpieza, prevenir que sufra cambios bruscos de temperatura para evitar fisuras, o dejarlo mucho tiempo expuesto al sol, lo que puede provocar un proceso de deslaminación, será imposible brindar la garantía ofrecida.
Un último ejemplo es que, sin consultar con el proveedor o fabricante, se instale una película tipo reflecta al cristal blindado, ya sea con o sin policarbonato, que sin lugar a dudas va a generar fisuras en los cristales, debido a que el paquete o capas del cristal blindado es como un sándwich y este absorbe la temperatura; si el exterior está a 40º C, en la parte media podría desarrollar una temperatura superior a los 100º C y fisurarse con los cambios de temperatura, calor en la noche y frio extremo en la madrugada.
En este caso, al no haber consultado con el proveedor o fabricante, si se permite poner esa película, lo más seguro es que la garantía sea nulificada.
Pongamos ahora otro ejemplo, una ventana blindada. El cliente quiere que se ponga el cristal blindado sobre un marco de aluminio por cuestiones de estética, lo cual, sin lugar a dudas, disminuye la efectividad del blindaje, por lo que no se puede ofrecer la misma garantía si el marco hubiese sido de acero.
Por todo ello, es muy recomendable que exista una estrecha comunicación entre el cliente o el usuario y el proveedor, para que se sigan los lineamientos para realizar el mantenimiento correcto y adecuado y, por ende, poder apelar, si se requiere, a la garantía que se expida.
Entre más cuidadoso sea el cliente, estará más seguro y tranquilo.
COMPARTE EN TUS REDES