Responsabilidad social

Acciones en pro del bien común
Camilo García Marcos

“La responsabilidad social es un valor esencial para reordenar el funcionamiento de la sociedad y la economía.”

Camilo García

Licenciado en Ciencias Políticas. Maestría en Estudios Ibeoramericanos y en Gestión de Negocios. Diplomado en Alta Dirección en Administración y en Técnicas de Estudio y Trabajo Intelectual. Graduado como Director de Seguridad en Empresas. Doctorado Honoris Causa por la Universidad del Instituto Mexicano de Líderes.

Militar del Ejército Español, adscrito a la Embajada de España en México (1978-1983) habiendo recorrido 40 países en misiones oficiales y laborales.

Caballero de la Orden del Mérito Civil de España, título y condecoración otorgados el Rey Juan Carlos Primero. Medalla al Mérito Santos Dumont de la República Federativa de Brasil. Medalla Monja Blanca del Gobierno de Guatemala. Condecorado al Mérito Militar, Naval y Servicios Distinguidos.

Se ha desempeñado como Director General, Presidente del Consejo de Administración,  Comité de Ética y Conducta, de empresas del ramo agrícola industrial. Consejero de Cruz Roja, Nacional Financiera y Coparmex habiendo obtenido para ellas premios internacionales y nacionales de Calidad, Ecología y Seguridad.

Actualmente, se desempeña como Presidente del Consejo Latinoamericano de Calidad Humana y Responsabilidad Social A.C. y como Administrador de Fundación Camilo. 

Mucho se ha hablado últimamente sobre la responsabilidad social y muchas opiniones se han vertido al respecto.

Conjuntando conceptos y uniendo los míos, podemos afirmar que “la responsabilidad social es el conjunto de todas las acciones emprendidas por una institución y que están vinculadas a su quehacer empresarial o social y tienen un impacto social. Estas tareas no se limitan a las donaciones en dinero o en especie o a lo que la corporación hace en la comunidad en la que opera, pues hay una serie de actividades importantes en las que incide socialmente.”

La responsabilidad social es hoy un valor agregado; es prácticamente un imperativo y sobre todo, una ventaja competitiva para las organizaciones grandes, pequeñas y medianas.

Actualmente, se considera que los pilares de una estrategia exitosa de negocios son el capital adecuado, una buena administración, productos y servicios de calidad, dominio de la tecnología y una estrategia integral de responsabilidad social. Imaginemos esto hace unos años; no se pensaba, no se hablaba de responsabilidad social, pero sí se hace en la actualidad y con más fuerza.  Por ello, la responsabilidad social no puede ser considerada una moda pasajera.

La responsabilidad social es un valor esencial para reordenar el funcionamiento de la sociedad y la economía. Si aplicáramos más conceptos de responsabilidad social en nuestra vida en general, en la gobernanza del país, la seguridad sería infinitamente mayor, pues la responsabilidad social implica ética, conductas y valores en el desarrollo de nuestras actividades de cada día.

Quien fuera Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon, reiteró muchas veces la necesidad de actuar con responsabilidad en lo económico en lo ambiental y en lo social, para superar las crisis económicas y también las crisis sociales.

Robert Zoellick, quien fue presidente del Banco Mundial hasta 2012 preguntó a los asistentes al foro económico mundial en Davos en enero de 2009, ¿Cómo se definirá la primera mitad del siglo XXI?, y el mismo se respondió afirmando que debería ser la era de la globalización  responsable, donde la inclusión y la sostenibilidad prevalecieran sobre el enriquecimiento de unos pocos.

Concretemos que la importancia de la responsabilidad social como valor esencial, sea individual o institucional, tuvo su más elevada expresión cuando el Papa Benedicto XVI hizo referencia explícita a la responsabilidad social en la encíclica “Cáritas In Veritate”. “Sin verdad sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia de responsabilidad social y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más en una sociedad en vías de globalización, en momentos difíciles como los actuales”.

El Santo padre dejó claro en ese documento pontificio que el amor **caritas** entendido como la fuerza que mueve a las personas a comprometerse en el campo de la justicia de la paz, es un principio que debe regir no solo en las relaciones familiares o de amistad, sino también de las macro relaciones sociales, económicas y políticas.

En definitiva, la responsabilidad social es fundamental para la preservación de la seguridad en todos los órdenes en todos los tiempos y en todos los lugares de este nuestro querido país. Mucho nos queda por hacer.

La respuesta es sí. Una es la conducta ética, que es la forma en la que una entidad se desempeña en sus relaciones con sus clientes, con los consumidores, con los proveedores, autoridades, personal y con la sociedad en general.

Una segunda área es la calidad de vida al interior de una institución. Es bueno pensar siempre hacia fuera, pero es muy importante concretar una responsabilidad social hacia dentro. Generalmente, cuando hablamos de instituciones y fundamentalmente de empresas y más en las empresas de seguridad, siempre se habla sobre buenos salarios o prestaciones, pero la verdad es que el concepto de responsabilidad social es mucho más amplio, y debe darnos una idea de lo que se está haciendo dentro de la empresa, dentro de la institución, para construir un ambiente favorable para el desarrollo humano y profesional de sus miembros, y para lograr un balance entre el trabajo y la familia.

Otra área importantísima (tercera) es la relación de la institución con la comunidad donde, sin duda, la filantropía es importante y es trascendental, pero es solo una parte, un vínculo con la sociedad y no se construye únicamente con apoyar una causa o dar donaciones, sino que las empresas o las instituciones asentadas en una localidad, deben adquirir derechos y obligaciones como ciudadanos; participar en las organizaciones, estar presente en las causas sociales y ambientales que preocupan a la comunidad.

La organización empresarial debe colaborar de múltiples formas, pudiendo ser con aportaciones económicas, con conocimiento, con capacitación, con talento empresarial, con programas de inversión social y sobre todo con un gran concepto que es el compromiso social, que como institución se debe tener con la comunidad.

En el mundo de la seguridad, al tener grandes conocimientos las empresas de seguridad privada, estos conocimientos pueden y deben compartirse con las instituciones de seguridad pública. La alta rotación que existe en el sector y los cambios gubernamentales que traen consigo remodelaciones en las instituciones policíacas, hacen que se prodigue la inseguridad y es entonces donde la responsabilidad social, orientada al sector, es fundamental.

Un cuarto elemento es el cuidado y la preservación de los recursos naturales y se refiere lógicamente a lo que la institución realiza al respecto. No se trata solamente de controlar las emisiones contaminantes ni la conservación de bosques, sino de todo lo que se realiza para lograr ahorro de energía, de luz, de papel, de agua, entre otros, y que son fundamentales como parte de una estrategia global del negocio.

La realidad es que no siempre resulta fácil. Es un camino que implica decisiones de liderazgo en la compañía para superar problemas como la baja cultura cívica, la corrupción, los insuficientes marcos legales, las formas autoritarias de ejercer el liderazgo de muchísimas organizaciones y otros que impiden a una compañía, convertirse en un buen “ciudadano corporativo”.

Existen muchos recelos en la sociedad respecto a las empresas que llevan a cabo acciones de responsabilidad social. Generalmente, se piensa que cuando una institución lleva a cabo este tipo de acciones es “porque quiere ocultar algo”. ¿Por qué ocurre esto? Pues sencillamente porque estamos acostumbrados ya a vivir en la mentira o en las verdades a medias y, si se piensa que las empresas quieren ocultar algo, obtener algo a cambio de llevar a cabo acciones de responsabilidad social, nada más lejos de la realidad es en la responsabilidad social donde las empresas que tienen claramente definido ese sentido social, encuentran también una de las razones de su existencia y permanencia en el mercado.

Compartir a través de la responsabilidad social, es sin duda para una organización, algo digno de tenerse en cuenta, que engrandece a la institución que lo practica. Abundando en estos conceptos podemos decir que pueden ejercerse acciones socialmente responsables en áreas como: filantropía, sector educativo, protección de parques y bosques, ecología, apoyo en desastres naturales, fuentes de trabajo, promoción del arte y la cultura, convivencia armónica con la comunidad, difusión de la cultura, colaboración con instituciones, recepción de visitas.

Una vez que es un hecho el éxito, que se han hecho públicos los compromisos con la sociedad, fomentando el desarrollo humano y profesional, también de la planta laboral y sus familias, y apoyando una causa social, afín a la actividad empresarial, preservando, respetando y regenerando el entorno ecológico, invirtiendo tiempo, talento y recursos empresariales, disponibles a favor de la comunidad, en la que está sentado a la institución, puede decirse que la compañía, la institución es verdaderamente socialmente responsable.

Sin duda, son muchos los beneficios, pero existen algunos particularmente especiales. El primero de ellos es la seguridad de la operatividad, así como la lealtad del personal. Existe menor rotación de sus empleados y trabajadores y también hay un mejoramiento de la imagen corporativa. La organización es más visible en la comunidad y en el entorno empresarial y hay acceso a capital al incrementar el valor de las inversiones y sobre todo la rentabilidad a largo plazo. Una empresa socialmente responsable es generalmente más querida, más admirada y más respetada por la sociedad que otra que no lo es.

Cuando una empresa es socialmente responsable, se vuelve un “ciudadano activo” de una comunidad. Las organizaciones tienen un mayor entorno para desarrollar su negocio, puesto que hay más lealtad social hacia los productos que ella fabrica, lo cual se refleja en una mayor viabilidad de permanencia del negocio y socialmente en una mayor seguridad, en todos los órdenes, por el respeto que de ella emana.

Está claramente demostrado que pertenecer a una institución socialmente responsable es un elemento que propicia una mayor lealtad, porque se sabe que la lealtad  también va a ser mutua de la empresa hacia los trabajadores, y, por supuesto, esa lealtad de los empleados se incrementa si alguien trabaja en una institución exitosa, en una firma de seguridad honesta, con ética con valores.

Los llamados fondos verdes, por ejemplo, toman muy en cuenta lo que hace una firma en materia de cuidado del medio ambiente. Hay que tenerlo muy en cuenta, pues hay consumidores que dejan de comprar productos de una compañía cuando saben que no cuida la ecología o que contrata mano de obra infantil o que su mano de obra es explotada.

Un gran beneficio es desde luego la imagen. Quienes participan en programas de responsabilidad social, se convierten en un ejemplo empresarial y su reputación se incrementa notablemente ante los grupos de interés (clientes, personal, accionistas y sociedad).

Existen fundamentalmente cuatro tipos de acciones en responsabilidad social, que las empresas gestionan.

Uno. Ser rentable para los accionistas, ya que en caso de que esto no ocurriera así, de poco serviría tener grandes conceptos de responsabilidad social empresarial. Lo más probable es que la empresa fracase. 

Dos. Tener trabajos dignos para los empleados, trabajos que realmente permitan la dignificación del ser humano como uno de los conceptos fundamentales de responsabilidad social. El hombre dentro de las organizaciones tiene que ver con buenos ojos la responsabilidad social, pero eso no sería así si realmente la responsabilidad social se manifestara hacia fuera y se ignorara hacia dentro.

Tres. Responsabilidades legales. Toda institución debe cumplir con las leyes y las reglas establecidas. No puede hablarse de responsabilidad social si, por un lado, estás otorgando donativos y por el otro no cumples con las leyes en todos los órdenes y en su totalidad. El cumplimiento con la ley es fundamental para que una empresa sea socialmente responsable.

Cuatro. Responsabilidades éticas. Así se deben conducir las empresas, realizando lo que es correcto y justo, evitando generar daños a terceros. Ser ético, es, sencillamente, ser moral, ser íntegro, ser respetuoso, cumplir exactamente todo lo que está ordenado en la ley y aportar algo más de lo que es nuestra obligación, para ser así socialmente responsables.

Claro que sí es precisa dicha cultura organizacional. La cultura organizacional se puede definir como la colección específica de las normas y de los valores que sean compartidos, dentro de una institución, por personas y grupos que pertenecen a ella y que regula la forma en que interactúan entre sí dentro de la organización, así como con el exterior.

Otro aspecto de esta cultura es el grado en que se permite la autonomía y la libertad en la toma de decisiones, en el desarrollo de nuevas ideas y la expresión personal.

El personal tiene que tener libertad para expresarse, tiene que tener respeto y ser respetado y dignificado. Para que el personal sea dignificado dentro de esa cultura organizacional, se tiene que analizar cómo se ejercita el poder y cómo fluye la información a través de las jerarquías.

Todos sabemos perfectamente bien como realmente hay jerarquías que son intratables, soberbias, inaccesibles, como también hay jerarquías que son verdaderamente sensacionales en el trato a la persona, en el trato a la comunidad, en el trato a los clientes en el trato a los accionistas y en el trato a todo aquel que tenga que ver con la organización.

Una gran cultura organizacional muestra la fuerza del compromiso de los empleados hacia los objetivos colectivos, y puede afirmarse que la cultura organizacional está íntimamente relacionada con el término cultura corporativa, que es la suma total de los valores, costumbres, tradiciones y significados que hacen de una empresa una organización única. Encarna en muchos casos, la visión de los fundadores de la empresa, sus valores e influencia las normas éticas, así como el estilo de dirección.

En las empresas con una gran cultura definida, una cultura organizacional clara y concreta, existen cuatro elementos bien definidos, como son: Planificación, Organización, Dirección y  Control.

Planificación. Existe gran participación de todos los empleados y la toma de decisiones generalmente está descentralizada.

Organización. Hay una gran delegación de autoridad y responsabilidad y la selección de las personas no se realice basándonos en el amiguismo, sino que se realiza con base a criterios de desempeño.

Dirección. El liderazgo es democrático y hay una profunda comunicación descendente, ascendente y cruzada, estando interrelacionada esta comunicación entre todos los miembros que componen una empresa.

Control. Se ejerce el autocontrol de las personas que conforman la organización y no el estrecho seguimiento y atosigamiento hacia el personal

Fernández Collado dice “Cultura organizacional es el patrón de comportamiento general, creencias, compartidas y valores comunes de todos los miembros que componen la organización”

En México se da mucha importancia a la educación instructiva, de conocimientos, pero ¿Dónde queda la educación formativa y que valores son los que se inculcan en nuestras escuelas? Deben fortalecerse los valores, pero ya va implícito uno muy importante el compromiso

Honestidad. Que pudiéramos definir como decencia, decoro, urbanidad, modestia, compostura, honradez. La honestidad, sin duda, garantiza confianza, seguridad, respaldo y confidencia. En una palabra la honestidad es integridad y podemos ver como actitudes deshonestas: La hipocresía, la mentira, la simulación, incumplimiento de la palabra dada, incumplimiento de compromisos, infidelidad, desconfianza, falta de sinceridad, no guardar confidencias en asuntos relevantes.

Lealtad. Qué es el cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y del honor. La lealtad es legalidad y es veracidad. Todos esperamos la lealtad de los demás como bien es cierto que debemos prodigar la nuestra. Quien es traidor se queda solo; debemos ser leales con quienes nos ayudan, el amigo que nos defiende, el país que nos acoge como patria, la empresa que nos da trabajo, la familia que nos apoya, etc. La lealtad es un valor que no es fácil de encontrar.

Decía José Ortega y Gasset, filósofo y ensayista español “la lealtad es el camino más corto entre dos corazones” Y el gran Séneca afirmaba “la lealtad, constituye el más sagrado bien del corazón humano”.

Respeto. El respeto incluye miramiento consideración y deferencia. Hay un principio fundamental del compromiso con el respeto. Si no es tuyo debe ser de alguien. La realidad es que si todo respetáramos lo que no es nuestro, podríamos vivir mejor y estaríamos contribuyendo a una mayor seguridad en nuestro querido México.

La falta de respeto que existe hacia los seres humanos origina la inseguridad que existe en el país. La falta de respeto a las normas conduce a un desasosiego y a una inseguridad que daña el alma y contribuye a que nuestro bienestar no sea tal, sino que exista permanentemente la inquietud y el desasosiego por la inseguridad reinante.

Afirmaciones populares dicen “el respeto es como el dinero, puedes pedirlo, pero es mejor ganártelo”.

Responsabilidad. La responsabilidad es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa y un elemento indispensable es el cumplir un deber. La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal, debiendo cumplir con lo que se ha comprometido.

Confianza. Este valor es determinante en las organizaciones empresariales para cumplir con el programa de responsabilidad social. Hay que desempeñarse con exactitud en todo aquello que se realiza.

Puntualidad. El desempeño con puntualidad es fundamental, pues como bien se ha dicho, “la puntualidad es cortesía de reyes, un deber de buenos ciudadanos y obligación de hombres honrados”. La impuntualidad genera graves pérdidas en las organizaciones e instituciones y crea malestar en quien sí es puntual.

Existen algunos otros como la calidad, la disciplina, la obediencia, la ejecución, la comunicación, la compasión, el liderazgo, superación, compromiso, laboriosidad.

Claro que sí. Algunos sistemas se han expandido en los últimos tiempos. Las certificaciones ISO 14.000, la SA 8,000, la norma AA1000 y algunas otras más.

No nos podemos olvidar de la norma CRESE, certificado de Responsabilidad Social Empresarial que orienta a las organizaciones a que sean muy respetuosas de la dignidad de las personas y promotoras de su desarrollo humano, integral y solidario.

Al igual que el concepto de responsabilidad social se sustenta en cuatro pilares, la propia norma CRESE se sustenta en cuatro principios que son, respeto a la dignidad de las personas, subsidiaridad, solidaridad y bienestar social integral, cumpliendo la legalidad.

Este concepto de la Responsabilidad Social Empresarial orientado hacia las personas es sumamente trascendental e importante. Incide sobre el respeto al ser humano y contiene 25 requisitos divididos en siete temas, dirección y comunicación,  justicia salarial y cultura de la legalidad, calidad de vida en el trabajo, desarrollo de las familias, solidaridad y ayuda a la comunidad, cuidado del medio ambiente, humanización y trascendencia del trabajo.

No por ser todavía algo desconocida, esta norma es menos importante que alguna otra. Quienes hemos tenido la oportunidad de certificar a nuestras organizaciones empresariales, sabemos perfectamente que la norma CRESE es definitivamente una norma humanística por excelencia.

En algunas empresas el trato humano a sus trabajadores deja que desear, las condiciones de vida en el trabajo, las condiciones en las que se encuentran las familias de los trabajadores no son las más dignas y, sin embargo, hay acciones que se ven mucho más (como donaciones y obras) pero que eso no es la responsabilidad social solamente. No es responsabilidad social dar muchas donaciones y luego tener un trato inhumano hacia los trabajadores.

La norma CRESE está dirigida al desarrollo de empresas y organizaciones de todos los tamaños,  no solamente de las grandes organizaciones, sino a las pequeñas y medianas empresas e incluso negocios familiares Con directivos auténticamente interesados en las personas, no es una estrategia de imagen. Además, promueve un desarrollo antropológicamente sostenible. La norma CRESE es un sistema de gestión de calidad humana y responsabilidad social, no es solo un simple certificado o un distintivo.

Esta norma se basa en las cinco Ces: Cimentada en principios éticos universales, con impacto real y medible, centrada en la persona y en su desarrollo humano, integral y solidario, congruente, creíble.

Quiero matizar, como he dicho anteriormente, que la responsabilidad social es para todo tipo de organizaciones muy grandes, grandes, medianas y pequeñas empresas.

La ética aplicada en todo tipo de empresas desde las más grandes a las más chicas, debe servir como normativa para que cambien la percepción del quehacer humano, cuyo proceso globalizador ha originado la destrucción de la naturaleza, así como afectación a la dignidad de los trabajadores, por lo que es necesario un cambio que promueva el respeto por los seres humanos y sus preferencias religiosas, políticas y culturales y una preservación de la naturaleza sin restricción alguna.

La palabra ética es una reflexión filosófica sobre aspectos morales que a su vez consiste en los códigos o normas, impuestos o implantados en una sociedad que regula los comportamientos de los individuos.

Reflexionar sobre este concepto ético o este concepto de ética, en lo político, económico y social, implica retomar fuertemente los valores que sean necesarios preservar y que mejoran la calidad de vida en una sociedad, promoviendo el respeto, la equidad, la justicia y la responsabilidad para una convivencia en paz.

La seguridad es tema fundamental en nuestra sociedad y está regida por la ética.  La inseguridad,  también tema fundamental en estos momentos, no está regida por la ética.

La ética ha adquirido mayor relevancia a nivel internacional y las grandes empresas están buscando siempre una nueva forma de hacer negocios, tanto para reivindicar su imagen ante la opinión pública, como por las exigencias propias del mercado internacional. La sociedad ya no admite empresas que no sean éticas en su concepto más global.

Ser una empresa ética, la conmina a luchar contra la pobreza y la marginación tanto a nivel de países como a nivel mundial, y no debe rendirse ante la desigualdad y la indiferencia ante las condiciones actuales o que afecten a los demás

Los pesimistas en las organizaciones, en general, la ven desaparecer por considerarla un gasto arbitrario. Los optimistas creen que se va a reforzar, pues la sociedad siempre ve, con más fuerza, la necesidad de que las empresas gestionen su actividad,  bajo ese paradigma de responsabilidad social, si no quieren desaparecer.

Mi opinión también es la segunda. Las partidas presupuestarias destinadas al patrocinio y a donaciones se van a ver reducidas, mientras que, desde el punto de vista de las empresas que ya se habían adentrado en la senda de integrar la responsabilidad social en sus prácticas, dudo de que den marcha atrás; quizá afinen más sus aspectos administrativos, pero no se van a olvidar de los efectos positivos que siempre y en muchísimos casos ha tenido la responsabilidad social para sus empresas, sean grandes, medianas o chicas.

Aquellas organizaciones que todavía no habían comenzado a implantar prácticas de responsabilidad social o solo la veían como una acción social altruista, van a encontrar desde luego suficientes argumentos para retrasar la decisión de introducir conceptos de responsabilidad social en su gestión.

En muchos casos se comenta que una empresa debe ganar de dinero con la responsabilidad social. Siento que mejora notablemente muchos aspectos en las organizaciones y en consecuencia, el valor de la empresa se incrementará precisamente por aplicar esos conceptos de responsabilidad social con los grupos de influencia, clientes, personal, accionistas y sociedad.

Las empresas grandes, medianas, pequeñas,  deben buscar permanentemente una realidad sostenible, pues de poco serviría ser o pretender ser una empresa socialmente responsable si la sostenibilidad de la empresa no existe.

Manual de Seguridad - Emblema

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