Polígrafo

Recurso valioso y confiable bajo manos experimentadas
Héctor Ruiz

“Es fundamental entender que el polígrafo no es un detector de mentiras infalible.”

Héctor Ruiz

Graduado en Justicia Criminal y Ciencia Policial, Universidad de Texas, El Paso. Egresado de la Academia de Policía de Dallas, Texas. Egresado de la Academia del FBI, Quantico, VA. Estados Unidos.

Inspector de escuelas de polígrafo para la Asociación Americana de Polígrafo, habiendo inspeccionado escuelas gubernamentales en Israel, Egipto, Honduras, Perú, Colombia, México y Estados Unidos. Administrador de uno de los servicios de pruebas poligráficas para delincuentes sexuales más grande de los Estados Unidos.

Se ha desempeñado como Investigador Privado y Examinador de Polígrafo para empresas, organizaciones e instituciones; tribunales, centro de detención, edificios públicos y oficinas de libertad condicional. CEO de una compañía de seguridad e investigaciones con más de 650 empleados. Por su liderazgo recibió, entre otros, el Premio Harvard 100 en Boston, MA.

Miembro de la Directiva en la Asociación Regional de Contratistas Hispanos (RHCA), que aglutina a más de 1,600 miembros. Desarrollador de software y gestión para facilitar y modernizar el polígrafo, la selección de antecedentes y procesos de identificación de identidades.  

El polígrafo, conocido popularmente como el "detector de mentiras", es un dispositivo que se ha utilizado durante décadas para intentar discernir si una persona está diciendo la verdad o si está ocultando algo.

Pero, para empezar, déjame decirte que el polígrafo no detecta mentiras como tal. Lo que realmente mide son las respuestas fisiológicas de una persona cuando se le hacen ciertas preguntas.

Estas respuestas incluyen cambios en la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la respiración y la conductividad de la piel, que son señales de la actividad del sistema nervioso autónomo. Es decir, ese sistema que se activa cuando te enfrentas a una situación estresante, como cuando tu pareja te pregunta dónde has estado y tú te trabas un poco al responder.

¿Cómo funciona? Bueno, imagina que estás en la silla del examinado, con sensores colocados en varias partes de tu cuerpo. Estos sensores están conectados al polígrafo, que registra en tiempo real esas señales fisiológicas que mencioné.

A medida que el examinador te hace preguntas, se va generando un registro en forma de gráficos. Aquí es donde entra la experiencia del examinador, porque no basta con que el polígrafo registre cambios; es necesario interpretar esos gráficos y entender qué significan.

El examen suele dividirse en varias fases. Primero, hay una etapa de “pre-test” donde el examinador te explica el proceso, establece una línea base y se asegura de que entiendas las preguntas que se te van a hacer.

Luego viene la fase de preguntas, que se divide en preguntas neutras, de control, y las preguntas relevantes, que son las que realmente buscan detectar si estás siendo sincero en un tema específico. Durante esta fase, se monitorean tus respuestas fisiológicas para ver si hay variaciones significativas cuando respondes a las preguntas relevantes comparadas con las de control.

Por último, está la fase de “Post-Test”, donde se analizan los resultados y, en algunos casos, se discuten con el examinado. Aquí es donde la experiencia realmente cuenta. No es solo una cuestión de ver si la aguja se movió más en una pregunta que en otra, sino de entender el contexto, la personalidad del examinado y otros factores que podrían influir en su respuesta fisiológica.

El polígrafo no es un juez, no tiene la última palabra, y como cualquier herramienta, depende en gran medida de cómo se utilice.

Y como siempre digo, la honestidad es la mejor política... pero si no, al menos ten un buen “Poker Face”.  (Forma de describir una cara o semblante que no denota emoción alguna).

El polígrafo tiene una gama de aplicaciones bastante amplia, especialmente en lo que conocemos como control de confianza, que no es otra cosa que un conjunto de procesos destinados a evaluar la integridad, confiabilidad y comportamiento de una persona en contextos donde estos factores son cruciales. Las principales aplicaciones del polígrafo en este ámbito se dan en entornos laborales, gubernamentales y judiciales.

Empecemos por el ámbito laboral. Aquí, el polígrafo se utiliza principalmente en procesos de selección de personal para posiciones sensibles o críticas, como en empresas de seguridad privada, entidades financieras, o cualquier lugar donde se maneje información confidencial o recursos importantes.

El objetivo es verificar la veracidad de la información proporcionada por los candidatos, detectar posibles antecedentes delictivos no revelados, o incluso evaluar la predisposición a conductas deshonestas.

En el contexto gubernamental, el uso del polígrafo es bastante común, sobre todo en agencias de seguridad nacional, cuerpos policiales y fuerzas armadas.

Aquí, el polígrafo se utiliza no solo durante el proceso de reclutamiento, sino también a veces, de manera periódica como parte de un control de confianza continuo. Se busca identificar posibles amenazas internas, como espionaje, corrupción o cualquier forma de infiltración que pudiera comprometer la seguridad del país o la integridad de la institución.

Este uso del polígrafo en entornos gubernamentales se basa en la premisa de que la confianza es fundamental para el correcto funcionamiento de estas instituciones, y que cualquier fisura en esa confianza podría tener consecuencias graves.

En el ámbito judicial, el polígrafo se ha utilizado para verificar la veracidad de testimonios en investigaciones criminales, aunque su aceptación como prueba válida varía considerablemente de un sistema legal a otro.

En algunos lugares, los resultados del polígrafo pueden ser admitidos como evidencia, mientras que en otros solo se utilizan como una herramienta más dentro de la investigación, sin que sus resultados tengan un peso determinante.

También es interesante notar que, en Estados Unidos, lo utilizamos para dar seguimiento a los criminales sexuales que están en libertad condicional y asegurarnos que estén siguiendo las condiciones que se les impusieron, el cual es un uso de esta herramienta que representa directamente el beneficio para la comunidad que tiene este método de confirmar la credibilidad de alguien.

El uso del polígrafo en procesos de selección de personal y en investigaciones internas ofrece varias ventajas que pueden ser de gran valor para una organización. Primero, en el contexto de la selección de personal, el polígrafo es una herramienta eficaz para verificar la veracidad de la información proporcionada por los candidatos.

Esto es especialmente útil en puestos sensibles, como aquellos que involucran manejo de información confidencial, seguridad, o finanzas.

Al someter a los candidatos a un examen de polígrafo, la empresa puede detectar posibles inconsistencias en sus respuestas, lo que ayuda a prevenir la contratación de personas que podrían representar un riesgo para la organización.

Otro beneficio significativo es el efecto disuasorio que el polígrafo puede tener. Saber que se realizará un examen puede motivar a los candidatos a ser más honestos desde el principio, filtrando de manera natural a aquellos que podrían estar ocultando información importante o que no son completamente transparentes en su proceso de solicitud.

Esto no solo ahorra tiempo y recursos en la evaluación de candidatos, sino que también refuerza un ambiente de integridad desde el inicio del proceso de contratación.

En el caso de investigaciones internas, el polígrafo puede acelerar la resolución de incidentes.

Cuando ocurre una violación de seguridad o se sospecha de una conducta indebida, el polígrafo ayuda a identificar rápidamente a quienes podrían estar involucrados, enfocando la investigación en las áreas correctas.

Esto no solo optimiza los recursos, sino que también reduce la incertidumbre y el estrés dentro del equipo. Además, el polígrafo puede ser una herramienta valiosa para exonerar a personas que podrían ser sospechosas sin justificación, ayudando a mantener la moral y la cohesión del grupo.

Finalmente, el uso del polígrafo en estos contextos envía un mensaje claro sobre la importancia que la organización le da a la seguridad y la integridad.

Este enfoque no solo previene problemas, sino que también promueve un entorno laboral ético y transparente.

En resumen, el polígrafo en procesos de selección y en investigaciones internas puede ser una herramienta poderosa para asegurar la confiabilidad y la seguridad dentro de la organización, siempre y cuando se utilice con responsabilidad y como parte de un enfoque integral.

Como suelo decir, el polígrafo no es una varita mágica, pero en manos correctas, puede hacer maravillas para mantener la casa en orden.

El uso del polígrafo, a pesar de sus beneficios, no está exento de limitaciones y críticas que deben ser consideradas seriamente. Una de las principales críticas radica en la base misma del funcionamiento del polígrafo: no detecta mentiras directamente, sino que mide respuestas fisiológicas que podrían estar asociadas con el engaño.

Esto significa que factores como el nerviosismo, la ansiedad, o incluso ciertas condiciones médicas pueden influir en los resultados, generando falsos positivos o negativos. Una persona inocente podría mostrar reacciones fisiológicas fuertes debido al estrés de la situación, mientras que alguien culpable podría controlarlas con técnicas de contramedidas.

Otra limitación importante es la variabilidad en la interpretación de los resultados. La eficacia del polígrafo depende en gran medida de la habilidad del examinador para interpretar los gráficos generados por el dispositivo. Dos examinadores podrían llegar a conclusiones diferentes al revisar los mismos datos, lo que introduce un elemento de subjetividad en un proceso que, idealmente, debería ser objetivo.

Además, la calidad del examen puede verse afectada por la preparación previa del examinador, la estructura de las preguntas y la disposición del examinado.

En cuanto a la validez científica, el polígrafo ha sido objeto de debate durante décadas. Aunque algunos estudios apoyan su efectividad, otros cuestionan su fiabilidad, especialmente en contextos legales.

En muchos sistemas judiciales, los resultados del polígrafo no son admitidos como evidencia debido a estas preocupaciones sobre su precisión. Esto subraya la necesidad de entender el polígrafo como una herramienta complementaria y no como una prueba concluyente de culpabilidad o inocencia.

Finalmente, el uso del polígrafo también ha sido criticado desde una perspectiva ética. Algunas personas argumentan que someter a alguien a un examen de polígrafo puede ser invasivo y coercitivo, especialmente si se siente presionado a participar bajo la amenaza de perder un trabajo o enfrentar otras consecuencias.

Además, en manos inexpertas o malintencionadas, el polígrafo podría ser utilizado de manera abusiva, poniendo en riesgo la privacidad y los derechos de los individuos.

En respuesta a todas estas críticas, es importante mencionar que, gracias al desarrollo de técnicas estandarizadas y algoritmos de análisis de datos, la subjetividad en la emisión de resultados y la formulación de preguntas es prácticamente inexistente, eso sin mencionar los procesos de control de calidad que un examen profesional requiere, el cual asegura que nuestros resultados sean objetivos y accionables.

Sí, existen tanto barreras legales como éticas para el uso del polígrafo en diferentes países y jurisdicciones, y estas pueden variar considerablemente según el contexto y las normativas locales. En términos legales, uno de los aspectos más significativos es que en muchos países el uso del polígrafo está estrictamente regulado o incluso prohibido en ciertos contextos.

Por ejemplo, en Estados Unidos, la Ley de Protección del Empleado del Polígrafo de 1988 prohíbe en gran medida a los empleadores privados exigir pruebas de polígrafo como condición de empleo, salvo en excepciones muy específicas, como en el caso de empresas de seguridad o cuando se trata de investigaciones de incidentes de robo o fraude.

Esta legislación refleja preocupaciones sobre la fiabilidad del polígrafo y la posibilidad de violar los derechos de los empleados. Otros países, como Canadá y el Reino Unido, también tienen restricciones sobre el uso del polígrafo, especialmente en el ámbito laboral y judicial.

En el contexto judicial, la aceptación de los resultados del polígrafo como evidencia varía enormemente. En muchos países, los resultados de un polígrafo no son admitidos en los tribunales debido a preocupaciones sobre su fiabilidad y el riesgo de errores. Esto se basa en la premisa de que el polígrafo no es infalible y que su uso podría llevar a condenas o absoluciones erróneas. En algunos casos, los resultados pueden ser presentados como parte de una negociación o acuerdo, pero rara vez se utilizan como prueba decisiva en un juicio.

Aunque el polígrafo puede ser una herramienta útil en ciertos contextos, su uso está rodeado de barreras legales y éticas que varían según la jurisdicción. Es fundamental que su aplicación se haga de manera responsable y respetuosa de los derechos individuales, y siempre dentro de los marcos legales establecidos.

Como me gusta recordar, la búsqueda de la verdad es importante, pero debe ser equilibrada con el respeto a la dignidad y los derechos de las personas.

El polígrafo, como cualquier herramienta, tiene sus desafíos, pero es importante recordar que, en manos experimentadas, sigue siendo un recurso valioso y confiable para muchas situaciones. Las controversias más comunes relacionadas con su fiabilidad y validez a menudo se enfocan en ciertos puntos que vale la pena considerar.

1. Precisión y Fiabilidad: El polígrafo ha demostrado ser bastante preciso cuando se administra correctamente. Los estudios muestran que, en general, tiene una alta tasa de acierto, especialmente cuando se sigue un protocolo adecuado.

Aunque siempre habrá un margen de error, este puede minimizarse con la experiencia del examinador y la estructura bien diseñada del examen. Es fundamental entender que, si bien ningún sistema es perfecto, el polígrafo es una herramienta que aporta una capa adicional de análisis que no se puede obtener a través de la observación o la entrevista tradicional.

2. Factores que Influyen en los Resultados: Es cierto que factores como el nerviosismo o la ansiedad pueden influir en los resultados, pero aquí es donde la experiencia del examinador marca la diferencia. Un examinador experimentado sabe cómo crear un ambiente adecuado, relajando al examinado y ajustando el proceso para obtener resultados más claros.

La habilidad para interpretar estos datos con precisión es lo que realmente distingue a un buen profesional. Al final del día, el polígrafo es una herramienta que nos permite ver más allá de lo evidente, y cuando se usa correctamente, esos factores externos pueden ser gestionados eficazmente.

3. Interpretación Subjetiva: Si bien la interpretación de los resultados del polígrafo puede parecer subjetiva, es importante señalar que los examinadores son altamente entrenados para leer y entender las respuestas fisiológicas de manera precisa.

La experiencia y la formación continua permiten que el examinador diferencie entre una reacción normal y una que puede indicar engaño. Así, aunque siempre habrá un elemento humano en la interpretación, este es mitigado por el riguroso entrenamiento y la práctica constante.

4. Manipulación y Contramedidas: Aunque existen técnicas de contramedidas, también es cierto que un examinador bien entrenado puede detectar signos de que alguien está intentando manipular los resultados.

El polígrafo no solo mide respuestas fisiológicas estándar, sino que también recoge señales que pueden indicar cuando alguien está tratando de engañar al sistema. Es decir, el polígrafo está diseñado no solo para detectar mentiras, sino también para identificar cuando se intenta manipular la prueba.

Es por eso, que aunque siempre habrá discusiones y puntos de vista diferentes, el polígrafo sigue siendo una herramienta invaluable en muchas situaciones. Con un uso responsable y en manos experimentadas, ofrece un apoyo significativo en la búsqueda de la verdad.

El uso del polígrafo ha estado rodeado de mitos y leyendas urbanas durante mucho tiempo, en gran parte debido a su representación en películas, series de televisión y la cultura popular en general. A continuación, te mencionaré algunos de los mitos más comunes y la realidad detrás de ellos.

Mito 1: El polígrafo es una máquina infalible que siempre detecta mentiras. Este es probablemente el mito más extendido. La realidad es que, aunque el polígrafo es una herramienta muy útil para detectar engaños, no es infalible.

El polígrafo mide las respuestas fisiológicas del cuerpo, como la frecuencia cardíaca, la respiración y la conductividad de la piel, las cuales pueden estar asociadas con el estrés o la ansiedad que, a su vez, pueden estar relacionados con el engaño.

Sin embargo, estas respuestas también pueden deberse a otros factores, como nerviosismo general o condiciones médicas. Es por eso que la experiencia del examinador es crucial para interpretar los resultados correctamente.

Mito 2: Cualquier persona puede 'engañar' al polígrafo. Algunos creen que es fácil manipular los resultados del polígrafo con ciertas técnicas, como morderse la lengua, controlar la respiración o pensar en cosas que provoquen una reacción emocional.

Si bien es cierto que existen técnicas conocidas como "contramedidas", la realidad es que un examinador experimentado puede detectar signos de manipulación. El polígrafo no solo mide las respuestas esperadas, sino que también capta irregularidades que podrían indicar que alguien está intentando engañar al sistema. Engañar a un polígrafo no es tan sencillo como parece en las películas.

Mito 3: El polígrafo puede leer la mente. Este mito se deriva de la idea de que el polígrafo puede conocer la verdad absoluta simplemente conectando a alguien a la máquina.

La realidad es que el polígrafo no lee la mente; simplemente registra respuestas fisiológicas. Es el examinador quien, basándose en su conocimiento y experiencia, interpreta esos datos en función de las preguntas formuladas y el contexto de la situación. El polígrafo es una herramienta para ayudar a descubrir la verdad, pero no puede leer los pensamientos de una persona.

Mito 4: Si estás nervioso, fallarás la prueba. Muchas personas creen que, si están nerviosas, inevitablemente fallarán un examen de polígrafo, incluso si están diciendo la verdad.

La realidad es que los examinadores están capacitados para diferenciar entre la ansiedad general y las respuestas fisiológicas que indican engaño. Durante la prueba, se realizan preguntas de control para establecer una línea base, lo que ayuda al examinador a interpretar correctamente las respuestas que son producto del nerviosismo normal frente a aquellas que podrían indicar una mentira.

En general, los resultados del polígrafo no son universalmente aceptados como evidencia en los tribunales. La razón principal es que, aunque el polígrafo puede ser una herramienta útil para detectar engaños, no es infalible, y su precisión puede verse afectada por varios factores. En muchos países, incluidos Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, los tribunales son cautelosos al admitir los resultados de un polígrafo debido a las preocupaciones sobre su fiabilidad y la posibilidad de falsos positivos o negativos.

En Estados Unidos, por ejemplo, la admisibilidad de los resultados del polígrafo depende del estado y del tribunal específico. Algunos estados permiten la admisión de resultados de polígrafo si ambas partes en el caso acuerdan su uso antes del examen, mientras que otros lo prohíben por completo. La Corte Suprema de los Estados Unidos, en el caso United States v. Scheffer (1998), respaldó la decisión de un tribunal militar de excluir los resultados de un polígrafo, destacando las dudas sobre la fiabilidad del mismo.

En general, la admisibilidad de los resultados del polígrafo se basa en reglas de evidencia que consideran si la prueba es suficientemente fiable y si su valor probatorio supera cualquier potencial prejuicio.

Para que los resultados de un polígrafo sean considerados como evidencia, deben cumplir con estándares de fiabilidad y validez. Esto implica demostrar que el polígrafo es científicamente válido para detectar el engaño y que fue administrado e interpretado por un profesional calificado.

En muchos casos, para que los resultados del polígrafo sean admisibles, la persona sometida a la prueba debe haber dado su consentimiento de manera voluntaria y sin coerción. Esto es crucial, ya que cualquier indicio de presión podría invalidar los resultados y hacerlos inadmisibles en el tribunal.

En algunas jurisdicciones, los resultados del polígrafo solo se admiten si ambas partes han acordado de antemano aceptar la prueba como evidencia. Este acuerdo suele ser formalizado antes de que se realice la prueba, y puede ser un factor decisivo en la admisibilidad de los resultados.

La naturaleza del caso y el tipo de tribunal también influyen en la decisión de admitir los resultados del polígrafo. Por ejemplo, en casos criminales donde la libertad de una persona está en juego, los tribunales pueden ser más estrictos en cuanto a la admisibilidad de pruebas que no sean completamente concluyentes.

Existen varias alternativas al uso del polígrafo para evaluar la veracidad de una persona, y entre las más innovadoras se encuentran EyeDetect y VerifEye, dos herramientas desarrolladas por la empresa Converus que utilizan la observación de los ojos para detectar engaños.

EyeDetect:
EyeDetect es una tecnología que mide los movimientos oculares y los cambios en las pupilas mientras el sujeto responde a una serie de preguntas. La premisa detrás de EyeDetect es que el engaño requiere un mayor esfuerzo cognitivo, lo cual se refleja en los ojos. Durante el examen, se monitorean dilatación de pupilas y otros indicadores oculares que se asocian con la actividad cerebral aumentada cuando una persona está mintiendo.

Fiabilidad: EyeDetect ha demostrado tener una precisión que, según algunos estudios, alcanza hasta el 90%. Una de sus ventajas es que es menos invasivo que el polígrafo, ya que no requiere la colocación de sensores en el cuerpo del examinado. Además, el proceso es más rápido y puede ser menos susceptible a técnicas de contramedidas, lo que lo hace una opción atractiva en situaciones donde se necesita evaluar a un gran número de personas en un corto período.

VerifEye:
VerifEye, también de Converus, es otra herramienta que se basa en la detección ocular, al igual que EyeDetect. Inicialmente, su uso estaba enfocado más en la autenticidad de la identidad y la evaluación del riesgo, utilizando el análisis ocular junto con otros datos biométricos y comportamentales. Recientemente, se ha ampliado su uso a la detección de engaño en forma similar a EyeDetect o sea en procesos de pre empleo. Se emplea en contextos donde es crucial verificar la honestidad de una persona de manera rápida y precisa, como en procesos de contratación.

Fiabilidad: Aunque es más reciente, VerifEye también ofrece una alta precisión, mejorando la seguridad y reduce el riesgo de fraude. Su comparación directa con el polígrafo es muy favorable y en casos donde no es práctico o posible el uso del polígrafo es una herramienta superior.

Comparación con el Polígrafo:
En términos de fiabilidad, tanto EyeDetect como VerifEye ofrecen una precisión competitiva frente al polígrafo, con la ventaja adicional de ser menos invasivos y más rápidos en su aplicación. Mientras que el polígrafo se basa en la medición de respuestas fisiológicas a nivel general, estas tecnologías oculares se enfocan en indicadores específicos relacionados con el esfuerzo cognitivo y la autenticidad, lo que las hace útiles en contextos donde la rapidez y la reducción de posibles sesgos son cruciales.

Si estás considerando utilizar el polígrafo como herramienta de evaluación, ya sea a nivel organizacional o individual, aquí van algunos consejos clave que podrían ayudarte a sacar el máximo provecho de esta herramienta:

1. Entiende el Propósito del Polígrafo:

El polígrafo es una herramienta poderosa, pero es fundamental entender que no es un detector de mentiras infalible. Su función es medir respuestas fisiológicas que pueden estar asociadas con el engaño. Por lo tanto, debería ser utilizado como parte de un conjunto más amplio de herramientas de evaluación, no como el único criterio para tomar decisiones críticas.

2. Selecciona a un Examinador Experimentado:

El éxito de una prueba de polígrafo depende en gran medida de la habilidad y experiencia del examinador. Asegúrate de contratar a un profesional capacitado y con experiencia, que no solo sea experto en el uso de la tecnología, sino también en la interpretación de los resultados. Un buen examinador sabrá cómo crear un ambiente propicio y cómo formular preguntas que reduzcan la posibilidad de obtener resultados erróneos.

3. Informa a los Participantes:

Es crucial que los individuos que se someterán al polígrafo comprendan el proceso y lo que implica. Deben estar completamente informados sobre el propósito de la prueba, cómo se llevará a cabo, y qué se espera de ellos. Esto no solo reduce el estrés y la ansiedad que pueden afectar los resultados, sino que también asegura que el examen se realice de manera ética.

4. Crea un Ambiente de Confianza:

Finalmente, es esencial que el uso del polígrafo no genere un ambiente de desconfianza dentro de la organización. Comunica claramente por qué se está utilizando la herramienta y cómo contribuye al bienestar general. Mantener la transparencia y la comunicación abierta ayudará a minimizar el impacto negativo en la moral de los empleados.

Manual de Seguridad - Emblema

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