“En la medida en la que no seamos blancos fáciles, débiles o lucrativos, podremos disminuir el riesgo de ser víctimas”
Licenciado en Mercadotecnia y Maestría en Administración por Sylvan International Universities. Diplomado en Alta Dirección de Seguridad Integral por la Universidad del Valle de México. Certificado por la American Society for Industrial Security (ASIS) como Profesional en Protección CPP.
Se desempeñó como coordinador del comité de protección ejecutiva y familiar en ASIS, capítulo México, y actualmente está a cargo de la coordinación del comité de seguridad corporativa.
Miembro de la mesa directiva de la Asociación Mexicana de Especialistas en Seguridad Integral (AMEXSI). Consejero permanente de seguridad en diversas asociaciones de empresarios en México.
Actualmente, se desempeña como Socio Director de ALTAIR, firma especializada en consultoría, inteligencia y capacitación en seguridad empresarial, protección ejecutiva y familiar.
Consiste en identificar todas las amenazas a las que está expuesta una familia (robo, asalto, secuestro, chantaje, fraude, entre otros), en su hogar, en su sitio de trabajo y durante sus traslados, contemplando también sus lugares de visita frecuente.
En el plan, deben incluirse medidas preventivas para evitar que estas amenazas se concreten y, en caso de que así ocurra, contemplar las medidas reactivas, es decir, tener un plan de manejo de crisis, a fin de que las mismas afecten lo menos posible, tanto a la integridad física de la familia, como a su patrimonio y su imagen ante la sociedad.
Es importante implementar, en el plan, estrategias de comunicación con los familiares en las que se establecen códigos secretos o claves, para alertarlos en caso de emergencia o bien constatar su identidad en caso de una supuesta llamada de secuestro.
Es preciso incluir al personal doméstico, así como choferes y escoltas en caso de contar con ellos. Es conveniente contar con un consultor especialista de protección ejecutiva y familiar que los guíe para lograr un plan eficaz.
Una vez identificadas todas las amenazas a las que se está expuesto, se debe medir el riesgo, es decir, la probabilidad de que dichas amenazas se concreten en afectaciones reales.
Es preciso determinar nuestro nivel de exposición; la frecuencia con la que estamos expuestos a amenazas (si vivimos en una zona peligrosa, por ejemplo), qué tan vulnerables somos ante ellas (no contamos con chapas de seguridad en casa, nuestras bardas son bajas y las ventanas no tienen protecciones, entre otros) y qué tan peligroso puede ser para nosotros (si normalmente en la zona existe una alta incidencia de robo a casa habitación).
Basado en ello, elaboramos nuestro plan, evitando que estas tres condiciones se integren; hacemos una matriz en donde priorizamos de acuerdo a lo que más estamos expuestos y qué amenaza pudiera afectarnos más; entonces reducimos las condiciones de riesgo para aumentar así las de seguridad.
Las políticas de seguridad en el hogar constituyen una de las mejores barreras ante la delincuencia. Resulta fundamental adiestrar a todos los habitantes respecto de los procedimientos seguros para entrar y salir de casa, el ingreso de vehículos, acceso de visitantes, labores de empleados domésticos y de comunicación.
Quien decide irrumpir en una casa, primero observa la que ofrece mayores facilidades de acceso, la que se percibe con mayor poder adquisitivo y en la que no saltan a la vista, mecanismos ni políticas de seguridad.
Revise analíticamente su casa y piense por dónde pueden ingresar los delincuentes: trepando por una barda, rompiendo un cristal o domo, escalando un árbol o forzando una puerta. Una primicia de seguridad en casa es la protección de perímetros y el cuidado de accesos. Por ello, instale una mirilla en la puerta, cadena de seguridad y dos chapas, proteja domos y ventanas e ilumine su fachada, instale luces con encendido automático al oscurecer y con sensor de presencia para patios traseros y laterales,
Atranque sus puertas y ventanas. De acuerdo a sus posibilidades, eleve bardas, instale equipos disuasivos como alarmas y cámaras de circuito cerrado de televisión, coloque mallas metálicas o electrificadas y letreros que pongan de manifiesto la presencia de sistemas de monitoreo, alerta y vigilancia vecinal, así como de perros de defensa. Adquiera y entrene un perro para seguridad, sus ladridos funcionan, en muchos casos, mejor que algunos sistemas electrónicos.
Edúquelos en Seguridad. Instrúyalos respecto de las políticas de seguridad al entrar y salir de casa, así como para abrir la puerta.
Evite en lo posible que contesten el teléfono y sensibilícelos para que notifiquen a un adulto de confianza cualquier situación extraña que observen o perciban.
Sea precavido en relación con las personas que encargue el cuidado de sus hijos.
En internet, prepárelos para el manejo seguro; la computadora debe estar colocada en un área de convivencia común y es de vital importancia el sensibilizarlos para no divulgar información sensitiva personal o familiar, así como de las formas en las que operan los acosadores cibernéticos, quienes mediante engaños los pueden obligar a recibir o enviar fotografías o videos inadecuados.
Cartilla de seguridad familiar: hoja con datos personales de cada uno de los habitantes que incluya nombre y tipo de sangre, números telefónicos, datos laborales y del vehículo que conducen, así como del seguro social y médico de confianza.
Teléfonos de emergencia: servicios de emergencias médicas, bomberos y policía más cercanos a su casa.
Inventario de artículos y vehículos del hogar, con una descripción, marca, modelos, color y número de serie en su caso, ya que esta información será importante para la valuación de un robo, de ocurrir, y la correcta integración de la denuncia.
Relación de tarjetas de crédito, con los números de reporte en casos de emergencia para cancelar de inmediato en caso de extravío o robo y evitar cargos indebidos.
Directorio vecinal con los teléfonos al menos de los vecinos próximos a nuestra casa (a los costados y enfrente, si viven en casa, y de los vecinos de arriba, debajo y del mismo piso, si viven en departamento).
Por último, tenga documentos importantes bien resguardados en cajas de seguridad a prueba de agua y fuego y agrupados por si tiene que salir rápidamente de la casa.
En caso de recibir una llamada extorsiva, considere que el delincuente aprovecha el miedo, el shock y la confusión de usted. Por ello, sobrepóngase a la sorpresa y mantenga la calma; no se bloquee y ponga la máxima atención a lo que escuche, grabe o tome nota de la conversación y obtenga información adicional para saber qué tanto conoce de usted realmente.
Estas personas estarán enteradas de la intimidad de la familia, ponga especial énfasis en el reclutamiento y selección de los mismos; aplíqueles estudios socioeconómicos que incluyan antecedentes laborales y motivo de separación de los mismos, así como entrevistas profundas y exámenes médicos.
Recabe documentos que acrediten su identidad (acta de nacimiento, identificación oficial, cartas de recomendación de empleos anteriores y fotografía); actualice el expediente de los mismos cada año.
Una vez contratados, alecciónelos respecto de las costumbres de la familia; en materia de seguridad: cómo contestar el teléfono y qué tipo de información está permitida dar, qué procedimiento de seguridad llevar a cabo al abrir la puerta y mientras se encuentra fuera.
Supervise su desempeño y sométalos a pruebas de discreción, fidelidad y honradez; prevéngalos de malas compañías y la forma en que los delincuentes podrían involucrarse con ellos.
Deles confianza, pero no deje su correspondencia e información financiera a la vista. Sea estricto, pero cordial y no les funde resentimientos que después se conviertan en venganzas y remunérelos adecuadamente para evitar rotación.
Si algo falla y desconfía de ellos, monitoree sus movimientos, recabe información, pida consejos de un especialista y tome la decisión que mejor convenga.
Desde luego que sí, la sociedad unida tiene mayor impacto y respuesta que uno solo. Mantenga buena relación con sus vecinos, contáctelos y únase a ellos para conocer y enfrentar los riesgos a los que están expuestos en la zona.
Establezca un programa de seguridad vecinal. Póngase de acuerdo sobre qué hacer en caso de eventuales problemas de inseguridad, inventen claves o códigos propios para comunicarse ante una emergencia y no los divulguen a terceros; instalen letreros en la calle para que ajenos, sepan que ustedes están unidos y se perciba la vigilancia vecinal.
Conozcan a los policías de la zona y mantengan buena comunicación con ellos.
Es necesario que todos los integrantes de la familia estén conscientes de la situación de inseguridad que se vive y el hecho inexorable de su riesgo de ser víctimas. Sin embargo, asimismo, deben concientizarse de que pueden y deben disminuir su vulnerabilidad a ser afectados, adoptando medidas y estrategias de seguridad y, sobre todo, los hábitos seguros para conducirse en los distintos ámbitos de su vida cotidiana.
Debemos considerar que los delincuentes utilizan el factor sorpresa y, por ello, es importante aprender no sólo a ver, sino observar y detectar situaciones o personas que puedan representar riesgos, saber evitarlos y reaccionar adecuadamente para disminuir afectaciones.
Existen cursos de seguridad, especializados y adecuados para cada miembro de la familia, bien vale la pena tomarlos y poner en práctica sus enseñanzas.
Definitivamente, reconocer que ante el peligro inminente, la mejor arma es el conocimiento.
Por ello, la educación en seguridad es, hoy más que nunca, un tema obligado de aprender y poner en práctica a diario, además de no perder de vista los siguientes aspectos:
En la medida en la que no seamos "blancos fáciles", débiles o lucrativos para los delincuentes y no les demos la oportunidad de actuar en nuestra contra, podremos efectivamente disminuir el riesgo de ser víctimas.
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