El profesional de seguridad

Conocimiento, certificación, metodología

OPINIÓN DE ACADEMIA

Manual Sánchez Gómez-Merelo

“Las entidades públicas y privadas demandan más profesionales con capacitación y formación especializada capaces de adaptarse a las nuevas situaciones y necesidades en materia de seguridad.”

Manuel Sánchez Gómez-Merelo

Consultor Internacional de Seguridad Pública y Privada. Director de Programas y Profesor en cursos de Especialización y Dirección para la Protección de Infraestructuras Críticas del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado (IUGM-UNED) en España,  desde 2011. Director de Programas y Profesor de Alta Seguridad de la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid en España (Madrid, Sevilla, La Coruña) y Latinoamérica (Argentina, Chile, México, Perú y Brasil), respectivamente,  desde 1986.

Director de Programas y Profesor de Seguridad de Formación Continua de la Universidad Complutense de Madrid, desde 2002. Presidente de la Asociación Española de Centros de Formación de Seguridad (ACS), desde 1998. Director del Programa de Técnico en Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid.

Socio fundador y director para Europa de la World Security Federation. Miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Empresas de Seguridad Españolas y de la Comisión Central para la Legislación de la Seguridad Privada del Ministerio del Interior.

Se ha desempeñado como consultor internacional en temas de seguridad pública y privada y ha ofrecido asesoría en seguridad para instalaciones críticas en más de 600 proyectos a nivel global, en temas de sistemas y servicios especializados de protección y seguridad.

Actualmente, se desempeña como Presidente y Director General del Grupo de Estudios Técnicos, integrado por empresas de seguridad, dedicadas a la ingeniería y consultoría de seguridad en todo el mundo.

Las entidades públicas y privadas (sector y mercado) cada vez demandamos más profesionales con capacitación y formación especializada que sean capaces de adaptarse a las nuevas situaciones y necesidades y a los diversos retos y exigencias en materia de seguridad pública y privada a los que se han de enfrentar día tras día.

El perfil profesional en el contexto actual depende del área de actividad y nivel o categoría de responsabilidad y competencias de cada caso. Principalmente, tenemos un sector de la seguridad, inicialmente, dividido en dos grandes grupos: Organizaciones usuarias de la seguridad y empresas de servicios a prestar a las organizaciones.

Organizaciones usuarias de la seguridad:
Precisan de diferentes perfiles de gestión y/o técnicos que van desde la responsabilidad de la Dirección y Gestión de la Seguridad, hasta el personal técnico y/u operativo que ha de gestionar o controlar sistemas y servicios, pasando por los correspondientes mandos intermedios de organización, gestión y control.

Igualmente, el perfil profesional requerirá una formación básica en función de los riesgos y amenazas identificados y evaluados en cada organización y su funcionalidad. En este sentido, hay que destacar las especiales condiciones exigidas a las organizaciones o infraestructuras esenciales, críticas y estratégicas.

En cualquier caso, los profesionales de la seguridad de las organizaciones usuarias, han de tener una visión holística sobre su actividad y responsabilidad y una misión centrada en garantizar la continuidad de la actividad y su resiliencia en caso de incidencias.

Para todo ello, habrá que disponer de programas de formación básica y especializada para cada uno de los niveles y grados de responsabilidad y competencia, así como de los programas de reciclaje y actualización correspondientes.

Empresas de servicios a prestar a las organizaciones:
Precisan de diferentes perfiles de dirección, gestión y/o técnicos que van desde la responsabilidad de la Organización y Gestión de los Servicios de Seguridad a prestar, hasta el personal técnico y/u operativo que ha de desarrollar y prestar o controlar sistemas y servicios, pasando por los correspondientes mandos intermedios de control y supervisión.

En cada caso, o tipo de servicio a prestar (vigilancia, protección, instalación, mantenimiento, etc.) el perfil profesional requerirá de una formación básica en función de los servicios a prestar o funciones a realizar en cada tipo de organización, cliente o usuario.

Igualmente, en este sentido, hay que destacar las especiales condiciones reguladas o exigidas a las empresas prestatarias de servicios a las organizaciones o infraestructuras esenciales, críticas y estratégicas.

En cualquier caso, los profesionales de la seguridad de las empresas prestatarias de servicios, han de tener un conocimiento sobre la actividad en los lugares asignados y responsabilidad y una misión centrada en garantizar la prestación de los servicios para continuidad de la actividad y su resiliencia en caso de incidencias.

Para todo ello, habrá que disponer de programas de formación básica y especializada para cada uno de los tipos de servicios y grados de seguridad y niveles de responsabilidad, así como de los programas de reciclaje y actualización correspondientes.

 

La globalización, principalmente de la inseguridad, y el incremento de los riesgos, amenazas y vulnerabilidades de las actividades institucionales u oficiales, sociales, comerciales e industriales presenta, en constante evolución, retos y desafíos que obligan a la búsqueda de soluciones de seguridad (prevención y protección).

En este sentido, la evolución y desarrollo de las nuevas tecnologías en materia de gestión de la seguridad, la digitalización, nuevas aplicaciones e intervención de la inteligencia artificial (IA), está permitiendo y ofreciendo nuevas soluciones para la mejora, eficacia y eficiencia de la seguridad.

Así, el sector de la seguridad, tanto desde la perspectiva de las organizaciones usuarias de la seguridad, como de las empresas prestatarias de servicios, deben y están en constante evolución y desarrollo, destacando especialmente en:

Organizaciones usuarias de la seguridad:
Desarrollando y aplicando, principalmente, nuevas plataformas de control, gestión y reacción ante los nuevos riesgos, amenazas y vulnerabilidades y los servicios especializados para la menor incidencia posible y minimización de las consecuencias en amenazas o inseguridades.

Mención especial merece la inversión y desarrollo que se viene estableciendo principalmente para la protección de la información y comunicaciones contra la ciberdelincuencia y ciberataques a todo tipo de organizaciones y empresas.

Empresas prestatarias de servicios:
Desarrollando e implementando nuevos sistemas y tecnologías para la detección, control y gestión de la información para la una mayor eficacia y eficiencia en los servicios tanto técnicos, como de vigilancia y gestión e intervención.

En ambos casos, tanto desde la perspectiva de las organizaciones usuarias de la seguridad, como de las empresas prestatarias de servicios, se debe exigir y contar con la capacitación y formación especializada correspondiente para el desarrollo y aplicación de los correspondientes planes de seguridad, contingencia y resiliencia a implementar.

 

La formación está relacionada con los recursos humanos, técnicos y organizativos de los que podemos o debemos disponer de cara a aportar soluciones de seguridad ante los retos y exigencias de prevención y protección contra los riesgos, amenazas y vulnerabilidades.

Las entidades públicas y privadas (sector y mercado) cada vez demandan más profesionales que sean capaces de adaptarse a las nuevas situaciones y necesidades de seguridad a los que se han de enfrentarse día tras día.

La realidad del presente y el futuro próximo están marcados por importantes cambios sociales y tecnológicos de seguridad, por lo que es necesario adaptarse a ellos, con el fin de poder dar las adecuadas respuestas con eficiencia y eficacia.

Para ello, es preciso nuevos modelos y métodos de formación profesional, básica y especializada tengan, como principales objetivos, adquirir las capacidades imprescindibles para desempeñar funciones de seguridad (prevención y protección), obteniendo las necesarias competencias profesionales para el diseño, planificación, instalación, control, gestión e implantación de los correspondientes sistemas, planes y protocolos de seguridad.

Actualmente, disponemos de recursos, conocimientos y experiencia para poder suplir esas importantes carencias y necesidades de profesionales, así como de programas formativos para dar la respuesta a los nuevos retos y demandas de profesionales y soluciones para la seguridad humana y ciudadana.

Igualmente, los nuevos métodos de impartición, presenciales y online y las aplicaciones de inteligencia artificial (IA), nos permiten y facilitan la necesaria sistemática de actualización y adaptación a las nuevas exigencias.

 

Hoy hay que dar una respuesta con una Seguridad Global, Única con mayúscula, integral e integrada, pública y privada. Solo una seguridad integral e integrada y una cultura de seguridad, garantiza una protección eficiente frente a amenazas globales y supone una aplicación globalizada de la seguridad, en la que se tienen en cuenta los aspectos humanos, legales, sociales, económicos y técnicos de todos los riesgos, amenazas y vulnerabilidades que pueden afectar a las personas y bienes integrantes en la actividad de una organización.

En este sentido, la formación especializada en seguridad, las certificaciones, acreditaciones internacionales y alianzas con universidades y organismos globales académicos tienen y deben tener un protagonismo importante. No obstante, su respaldo debe estar basado en el diseño de programas contrastados con la realidad de los retos y exigencias, globales y locales, de seguridad (prevención y protección) y un desarrollo académico a través de docentes con el especial conocimiento y experiencia que cada área o sector organizacional, nivel y grado de exigencia y competencia requiera cada especialización y su práctica.

Igualmente, para una aplicación resolutiva, los centros de impartición y respaldo, los programas y docentes deberían estar normalizados, incluso regulados, por las autoridades competentes, al menos en sus exigencias y aplicaciones a sectores de alto riesgo, como son las infraestructuras esenciales, críticas y estratégicas.

La necesaria integración de la formación especializada, definida en las sucesivas Estrategias de Seguridad adoptadas a nivel nacional, requiere una toma en consideración de la perspectiva global y local, haciéndola partícipe de los objetivos trazados multesectorialmente en los diferentes niveles y estrategias para sus actividades y, en especial, para el funcionamiento de las infraestructuras esenciales y críticas.

 

La mejor forma de aseguramiento y garantía para que la capacitación esté alineada con principios éticos, derechos humanos y responsabilidad social, es el establecimiento de una mínima regulación institucional y la dotación de recursos de gestión y control para la aplicación de sistemas de seguimiento y actualización de las autorizaciones de centros, programas y docentes integrados en la formación básica y especializada regulada para las distintas aplicaciones de seguridad.

Complementario a la nueva formación especializada, hemos de iniciar el camino hacia una nueva Cultura de Seguridad y Defensa con nuevos planes operativos de prevención y protección integral e integrada con participación pública y privada, donde debe primar la protección ciudadana y de sus infraestructuras.

El objetivo es plantear una nueva formación y cultura de la seguridad como un bien público, propiciando la evolución y desarrollo de un paradigma de seguridad compartido, que abarque de lo global a lo local y académicamente centrados en el análisis del concepto de seguridad hemos de hacer patente su carácter evolutivo y la necesidad de adaptarlo a las transformaciones acaecidas con la globalización y los nuevos retos.

Igualmente, hemos de desarrollar académicamente un Plan Integral de Cultura de Seguridad Nacional, un espacio de colaboración público-privada para desarrollar actividades e iniciativas dirigidas a incrementar la conciencia sobre la trascendencia de la seguridad nacional y ciudadana, así como la corresponsabilidad de todos en su salvaguarda.

Plan Integral de Cultura de Seguridad Nacional que ha de servir de catalizador para la implantación progresiva de una cultura de Seguridad Nacional inclusiva, participativa y colaborativa, todo ello con el fin de reforzar el Sistema de Seguridad Nacional, mejorar la coordinación y eficacia de la acción del Estado, la integración operativa de la seguridad pública y privada y la participación de la sociedad.

 

Manual de Seguridad - Emblema

COMPARTE EN TUS REDES

>> Regresar a Colaboradores