5 tips para identificar conductas de riesgo

Newsletter - 5 tips para identificar conductas de riesgo

En los últimos años, muchas tiendas de autoservicio y departamentales han incorporado software de análisis de comportamiento para prevenir robos y fraudes. Cámaras, sensores y algoritmos observan miles de movimientos al día. Y hay algo interesante: estos sistemas no “sospechan” de personas, analizan conductas.

Los algoritmos no saben si alguien es bueno o malo, rico o pobre, amable o grosero. Lo que detectan son desviaciones del comportamiento normal: recorridos inusuales, permanencias prolongadas sin propósito claro, movimientos repetitivos, atención excesiva a ciertos productos, cambios bruscos de dirección, interacción anómala con el entorno. Cuando algo se sale del patrón esperado, el sistema genera una alerta.

Ese mismo principio es el que aplican los profesionales de la protección ejecutiva, y el mismo que cualquier ciudadano puede aprender a usar en su vida cotidiana.

El problema es que, a nivel personal, solemos confundir prevención con desconfianza. Pensamos que “detectar sospechosos” implica mirar mal a los demás o vivir a la defensiva. Y no es así. La prevención inteligente -humana o tecnológica- no se basa en prejuicios, sino en patrones.

Lo que hacen los sistemas… y lo que podemos hacer nosotros

Un software de seguridad no reacciona a una persona aislada, reacciona a una conducta que no encaja con el contexto. De la misma forma, un ciudadano prevenido no debería desconfiar de todo el mundo, sino aprender a notar cuando algo rompe la normalidad del entorno.

Esto aplica en la calle, en el transporte público, en un estacionamiento, en una reunión de trabajo, en una llamada telefónica o en un correo electrónico. La mayoría de los delitos no comienzan con violencia explícita, sino con interacciones que no cuadran.

Así como los sistemas automatizados comparan lo que ocurre contra lo que debería estar ocurriendo, nosotros podemos entrenar la mente para hacer lo mismo: observar sin juzgar, detectar sin señalar, decidir sin confrontar.

Cinco claves para identificar conductas de riesgo sin caer en el sospechosismo

Observa la coherencia con el entorno.
Pregúntate si la conducta de una persona es congruente con el lugar, el momento y la situación.

Detecta permanencias o repeticiones innecesarias.
Quedarse sin propósito claro, regresar varias veces al mismo punto o repetir acciones suele ser una señal de alerta.

Nota cambios bruscos de actitud.
Pasar repentinamente de la calma a la tensión, o modificar el comportamiento al sentirse observado, no es casual.

Identifica atención excesiva o selectiva.
Mirar de más a personas, accesos, objetos o rutinas específicas suele ser más relevante que una sola mirada casual.

Confía en la intuición, pero confirma con observación.
La intuición enciende la alerta; la observación la valida o la descarta.


La tecnología nos está mostrando algo importante: prevenir no es prejuzgar. Detectar riesgos no implica desconfiar del mundo, sino aprender a leerlo mejor. Los algoritmos no sienten miedo ni tienen prejuicios; solo comparan lo normal con lo anómalo.

Como ciudadanos, podemos hacer lo mismo. No para vivir tensos, sino para vivir atentos. No para ver enemigos en todas partes, sino para reconocer a tiempo cuando algo no encaja.

En seguridad, la clave no es sospechar de todos, sino dejar de ignorar lo evidente. Porque muchas veces, el riesgo no se disfraza de amenaza, sino de normalidad mal actuada.

 

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